Chabelita y Asraf Beno han visitado el domicilio de Kiko Rivera e Irene Rosales. Una nueva prueba pública de su unión que evidencia su distanciamiento con Isabel Pantoja.


Hubo un tiempo no muy lejano en el que las diferencias entre Kiko Rivera y su hermana Chabelita Pantoja parecían irreconciliables. Hace apenas un año los dos hermanos protagonizaban fuertes tensiones y se cruzaban duras acusaciones en televisión. El DJ le recriminaba su pasotismo frente a las cámaras. También le echaba en cara algún feo gesto que, según él, había tenido con Irene Rosales. A día de hoy, por suerte, ambos han logrado solucionar los problemas de antaño. La situación familiar es bien distinta. A pesar de su reconciliación, hoy más que nunca reina la tensión entre los miembros del clan Pantoja. El músico, en plena guerra abierta contra su madre, ha decidido reclamarle la parte de la herencia de Paquirri que ésta le habría ocultado.

El panorama no puede ser más tenso. Kiko y Chabelita han hecho piña mientras su madre permanece aislada en el que, además de su hogar, parece ser su búnker: Cantora. Esta semana, la cantante y su novio, Asraf Beno, visitaban la casa de Kiko acompañados del pequeño Albertito, el hijo que tuvo la joven con Alberto Isla. Una visita histórica que sonaba a declaración de intenciones por parte de ambos hermanos. Su llegada al hogar del andaluz, inmortalizada por la prensa gráfica, era una especie de misiva dirigida a la tonadillera: ‘Estamos unidos’, parecía ser su mensaje de unión fraternal. El propio Kiko compartía una instantánea del reencuentro con unas breves palabras: «I Love you ❤️ Sister». 

@riverakiko

Este jueves, tres días después de su mediática cita, Chabelita y Kiko han vuelto a verse las caras. La joven y su pareja volvían a visitar el hogar de Kiko. «Y seguimos celebrando el último día del año 😊@isapantojam @asraf_beno Photo by @irenerova24
Fuck! 2020!», ha escrito el músico en su cuenta de Instagram. La foto muestra a ambos hermanos y a Asraf relajados y sonrientes en el porche del chalé que tiene Kiko en el municipio sevillano de Castilleja de la Cuesta.

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Ante tan evidente prueba de sintonía, la gran pregunta que se formulan muchos admiradores del clan Pantoja es: ¿Qué pasa con Isabel Pantoja? ¿Verá a alguno de sus hijos? Está claro que sus hijos no han contado con ella para despedir el último día de un 2020 que para la sevillana solo ha traído quebraderos de cabeza. Podría suceder que Isa y Asraf se trasladen a Cantora a última hora de la tarde o que cenen incluso con la cantante para decir adiós a este ‘annus horribilis’ marcado por la pandemia. Pero esta opción parece improbable. Tras terminar su concurso en ‘La casa fuerte’, Chabelita dejó claro que apenas tiene contacto con su madre. No se habla con su tío Agustín, quien se ha erigido como el guardián de la artista en su finca de Medina Sidonia. Tampoco tiene el número de teléfono de su madre. «He intentado ponerme en contacto con mi madre… Me gustaría saber quién tiene su teléfono o cómo puedo hablar con ella«, se lamentaba ante un atónito Jorge Javier Vázquez en una de las galas del ‘reality’ de Telecinco. Su desgarradora petición ponía sobre el tapete una cruda realidad: su conexión con su madre es escasa. Prácticamente nula.

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Días después de pedir públicamente el número de su madre, Chabelita le echaba valor y se presentaba sin previo aviso en Cantora. «Me intento poner en contacto con ella, como con mi hermano. No pude hablar con ella, pero sí con mi hermano. El día antes de ir a Cantora, recibí un mensaje de mi madre, que no está bien y no quiere hablar con nadie. El miércoles fui. En realidad, esto pasa el miércoles. Voy cuando anochece para evitar a la prensa. Me meto en la primera puerta y veo a un coche de prensa. Veo el candado cerrado, salto a la valla y decido ir andando hasta la casa. Normalmente esa puerta está abierta, tendría que avisar. Yo entendí que aunque no quería ver a nadie, yo no soy nadie, soy su hija», contaba en ‘El programa de Ana Rosa’.

Chabelita tuvo que saltar la valla de Cantora para ver a su madre

«Fui andando. Llego, hablo con mi madre, pude hablar con ella sola, no estuvo nadie. No he contado a nadie lo que ha pasado con mi madre. Es imposible que nadie lo sepa. Mi madre no me dice en ningún momento que me vaya ni que soy igual que mi hermano. Salté la valla, pero lo volvería a hacer. Lo he estado pasando mal. A mi me vale con verla. Está mal y la conversación que he tenido con ella se queda para mí», añadía. «Llamo a la puerta cuando llego a Cantora. No tengo ningún problema en hablar con ella. Cuando me fui, me marcho más tranquila, pero es después cuando la cabeza me dio vueltas. Yo no quería celebrar la Navidad, pero como estaba mi hijo, pues lo hice. Me quedé bien, pero luego le di muchas vueltas a la cabeza».

Mientras Chabelita saltaba una valla para poder ver a su madre, Kiko se  ha mantenido firme en su postura. No cree posible una reconciliación con su madre, quien no está dispuesta a dar su brazo a torcer en la disputa e incluso ha anunciado que tomará acciones judiciales si lo considera necesario. Esta Nochevieja, la leña arde con más fuerza que nunca en Cantora.