El premio a ‘La mejor película’ lo ha entregado Ana María Ruiz López, enfermera de profesión que ha estado al pie del cañón durante la pandemia.


Esta 35 edición de los Premios Goya ya forma parte de la historia de nuestro cine. El Teatro Soho CaixaBank de Málaga ha acogida una gala atípica, muy rápida y sobria, que ha combinado el formato híbrido y la entrega telemática. Los premiados han agradecido los galardones con conexiones realizadas desde sus casas u hoteles. De la estatuilla de juguete de Mario Casas -Mejor actor protagonista- pasando por la reivindicación de Alberto San Juan y sin olvidar el momento en el que Ana María Ruiz, enfermera de profesión, ha entregado el Goya a la ‘Mejor película’.

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La gala, que ha durado dos horas y media, ha contado con dos maestros de ceremonias de excepción, Antonio Banderas y María Casado. «Es difícil concentrar tanto talento, mucho sacrificio e ilusión en un escenario. Creedme, se os echa de menos, mucho», comenzaba diciendo el actor a sus compañeros de profesión que aparecían en el escenario de fondo desde sus casas.

Mario Casas ha sido uno de los grandes protagonistas de la noche convirtiéndose en el ‘Mejor actor protagonista’ por ‘No Matarás’. Rodeado de toda su familia, cuando ha sonado su nombre, el hotel en el que se encontraba ha sido una explosión de júbilo. A falta de estatuilla, sostenía un galardón de ‘Lego’ construido por su hermano. «Me ha dicho que si ganaba me lo regalaba. Tengo el mejor premio del mundo».

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Ha dedicado el Goya a su familia. «Sois lo mejores». Además, tenía una mención especial con su progenitora: «A mi madre que me ha dado alas para volar y cumplir mi sueño». Asimismo, recordaba que el público llevaba quince años apoyándole. «Me habéis llevado hasta aquí». Y ha hecho un guiño a una de las películas más destacadas de su trayectoria: «A todos aquellos que habéis estado alguna vez a tres metros sobre el cielo, muchísimas gracias a todos».

La gala ha estado amenizada por la música de Nathy Peluso, Aitana, Diana Navarro y Vanesa Martín. Sobre el escenario también hemos visto a Carlos Latre haciendo un homenaje a Berlanga. Rozalén se ha llevado el Goya a la mejor canción original por ‘La boda de Rosa’. Rota en lágrimas reconocía estar temblando y agradecía a la Icíar Bollaín «este regalo. Gracias por dejarme contar esta historia». En su discurso, emotivo, ha afirmado lo siguiente: «Las casas están llenas de Rosas, de mujeres cuidadoras, ahora viene una fecha importante, pero todos los días son importantes. Desde nuestra ventanita podemos decir millones de cosas y seguir reivindicando».

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Alberto San Juan, ‘Mejor actor de reparto’, ha aprovechado su momento de agradecimiento para mandar el siguiente mensaje al PSOE: «Los derechos humanos no pueden ser bienes de mercados con los que se especule. Tener un hogar es un derecho muy básico«.

Mientras que Nathalie Poza, ‘Mejor actriz de reparto’, con lágrimas en los ojos y junto a Carmen Marchi afirmaba lo siguiente: «Me gustaría dedicarle este Goya a mi madre, está sola en casa. Hace muchos meses que no la abrazo. Es una de esas personas que va al cine y al teatro todas las semanas para sentirse viva».

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Ángela Molina ha recogido el ‘Goya de Honor’ de manos del director Jaime Chávarri. La actriz ha brillado con un diseño estilo princesa negro engalanado con paillettes. «Solo porque he recibido tanto de la vida encuentro esta noche el valor para dirigirme a todos vosotros. Quiero dar gracias a Dios por todo. Por el amor que no distingue lo sagrado de lo vivo».  La intérprete ha recordado a dos pilares fundamentales, sus padres: «Me invade una ola de amor que me llena de vida. Este Goya es vuestro con todo mi amor». Concluía recordando que su vida no hubiese sido igual sin el séptimo arte: «Quiero darle las gracias al cine por haberme llevado con él. Quizás la vida se parezca al cine, no se disfruta sin los demás».

La enfermera que entregó un Goya

El premio más importante de la noche a ‘La mejor película’ ha ido a parar a ‘Las niñas’. Lo ha entregado Ana María Ruiz López, enfermera de profesión que ha estado al pie del cañón durante la pandemia. «En una noche tan importante» como ella misma señalaba ha recordado a los sanitarias que han fallecido por salvar la vida de otros. También a las víctimas de «esta maldita pandemia en cualquiera de sus formas». Indicaba que era la «noche de uno de los grandes cuidadores del prójimo que es el séptimo arte» y añadía que la cura «no siempre es posible, pero sí lo son la compañía y el consuelo».

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Antonio Banderas y María Casado han cerrado la gala con un mensaje de esperanza: «No queremos quedarnos como la gala del Covid. Nos gustaría quedarnos en el recuerdo como la gala en la que se prendió la llama de la recuperación». Bajaban el telón advirtiendo lo siguiente: «No se olviden de vivir. Todo esto también pasará».