La ‘influencer’ no puede estar más feliz al ser invitada a ‘El Hormiguero’ después de haber pasado uno de los años más complicados de su vida. Un 2020 que le confirmó que padece esclerosis múltiple pero en el que recibía la mejor noticia: ser madre por primera vez.


A María Pombo este 2020 le ha dado una de cal y otra de arena. La ‘influencer’ más conocida de nuestro país no puede estar más feliz al ser invitada a ‘El Hormiguero’ para hablar de todos sus nuevos proyectos, las redes sociales, su nueva casa y también sobre su embarazo. Y es que la joven está a pocas semanas de conocer la carita de su hijo Martín, fruto de su relación con el empresario Pablo Castellano.

Ha sido un año muy duro para María Pombo, que después de haber pasado unos meses complicados durante el confinamiento, se enteraba hace unos meses de que padecía esclerosis múltiple. A eso se sumaba las críticas que recibe a través de las redes sociales por parte de los ‘haters’.

Algunas de las polémicas que protagonizaba a través de las redes sociales le llevaron a tomar la decisión de recibir ayuda psicológica. Aunque lleva ya un año acudiendo a terapia, no ha sido hasta hace unos días cuando lo compartió abiertamente en una charla sobre salud mental.

«Llevo un año yendo al psiquiatra, no porque estuviera mal, pero creo que es tan importante cuidar la mente. Creo que tenía que sentarme con alguien externo, que no sea de mi familia, todo lo que estoy viviendo. Creo que fue a raíz de una polémica que me metí sin saberlo», desvelaba sobre el momento que le llevó a acudir a ayuda profesional.

Una polémica en redes sociales le llevó a pedir ayuda

© YouTube. (Charla de queridas: SALUD MENTAL con MARIA POMBO).

«Me dijeron muchas cosas, muy duras, me dijeron que mi madre se merecía la enfermedad que tenía», explicaba nerviosa. «Entró Pablo y me vio llorando, me dijo que no podía llegar hasta este punto, o te borras Instagram… no sobrevivo a otra polémica, mi mente no lo hace», explicaba. «Nadie sabe esto, no me parece que tengas que sentirte avergonzado. Me da miedo que la gente piense que no valoro lo que tengo», declaraba sobre lo que le ha llevado a no contar este episodio de su vida. Ha querido aclarar a qué tipo de terapia acude: «Mi psiquiatra me está tratando como psicóloga, no estoy tomando ninguna medicación, por ahora. Si llega ese momento, no me importa nada».

Su reacción al ser diagnosticada con esclerosis múltiple

El hecho de haber sido diagnosticada con esclerosis múltiple también ha sido uno de los motivos por los que continúa yendo al psicólogo, a pesar de que la recibió de la mejor manera que se puede recibir una noticia así: «La noticia de la enfermedad la recibo de manera muy positiva. Mi madre lleva teniendo esta enfermedad desde hace 30 años. Cuando empiezo a tener esos síntomas, casi deseo que sea esclerosis múltiple. La cosa iba a más durante el confinamiento, después de las pruebas y me dijeron que era esclerosis, respiré. Sé que los tratamientos son mejores, cada día salen cosas nuevas y se invierte mucho en esta enfermedad. Lloré mucho, pero al final dije que qué suerte tengo, porque hay situaciones peores», comenta sincera.