Kiko Hernández ha confesado lo que hizo cuando su gato Chispitas falleció para no separarse de él. Todos alucinan con su historia, pero no es la primera vez que recurre a esta opción para tener a su gato muerto en casa


El amor que sentimos por los animales es más evidente en unas personas que en otras. Muchos decidimos compartir nuestras vidas y nuestro amor con mascotas que nos devuelven todo ese cariño de manera incondicional. Se crea un vínculo que, según la gran mayoría, nunca se puede comparar con el que se crea con otra persona y es que los animales saben cómo ganarse nuestro cariño para convertirse en imprescindibles en nuestras vidas. Algo que entiende bien Kiko Hernández, que en la tarde de este jueves no tuvo reparos en confesar cómo ha querido que su gato muerto siga muy presente en su día a día. Una revelación en ‘Sálvame’ que ha generado un gran revuelo en las redes sociales y es que no todos entienden el paso que él decidió dar para no despegarse de su fiel compañero de vida.

Kiko Hernández ha mostrado desde que ha hecho carrera en televisión un perfil frío y muy controvertido y es que su forma de hacer televisión, además de muy atractiva y que engancha al público, también deja entrever sus pocos escrúpulos a la hora de defender una información. Los sentimientos quedan a un lado cuando se habla de trabajo, al menos así se lo ha tomado él siempre, lo que ha hecho que muchas personas se hayan sorprendido con el gesto que ha confesado haber tenido hacia su gato cuando falleció y que, fruto del dolor que le provocó su pérdida, trató desesperadamente encontrar un remedio para que permanezca en su vida. ¡Y en su casa! Una opción algo “macrabra” para muchos usuarios de las redes sociales, pero que no deja más que evidenciar el amor que el colaborador de ‘Sálvame’ sentía hacia su mascota.

Foto: Telecinco

Kiko Hernández descubrió que su vínculo con su gato, al que llamó Chispitas, era muy especial. El colaborador se encargó día tras día de que su fiel amigo tuviese la mejor vida posible, dándole todos los mimos posibles y procurándole todas las atenciones necesarias. De ahí que tuvo una larga vida que terminó de manera natural. A Kiko Hernández le hundió esta pérdida y no se vio con fuerzas para tomar la difícil decisión de despedirse de Chispitas, por lo que optó por una opción controvertida: disecar a su gato y quedárselo en casa para que le hiciese compañía el resto de su vida. Una “macabra decoración”, como se ha comentado en las redes sociales, que no ha dejado indiferente a nadie.

Kiko Hernández ha explicado con todo lujo de detalles cómo fue el proceso que disecó a su gato para que pudiese reposar en su hogar hasta el fin de los tiempos. Revela cómo el taxidermista que aceptó el encargo de perpetuar la belleza de Chispitas para la posteridad le preguntó todos los detalles de cómo lo quería. Así, acordó que lo deseaba en una postura relajada, entre tumbado y acostado, y lo que más ha sorprendido a todos en las redes y también en el plató de Telecinco: pidió que su gato Chispitas no tuviese ojos. Aunque suena un tanto extraño, esta elección se debe a que prefería que pareciese estar dormido, con los ojos cerrados, aunque sepa que no volverá a despertar.

“No quiero levantarme por la noche y que parezca que se me va a tirar encima”, bromeaba ante el estupor de sus compañeros de plató. Y es que cada detalle que iba añadiendo a su truculenta historia dejaba más y más anonadados a sus amigos, como cuando explicó qué siente al acariciar a Chispitas tras pasar por las profesionales manos de un taxidermista. Ha detallado que el tacto de su pelaje ahora es más próximo al del cartón piedra y que “suena a hueco”. Y es que, entendiendo el amor que Kiko Hernández sentía por su fiel compañero de vida, hay muchos que ven con buenos ojos que haya decidido disecarlo para tenerle siempre en su casa a su lado. Eso sí, la gran mayoría de los usuarios de las redes sociales no son tan comprensivos y se llevan las manos a la cabeza al pensar en este “macabro” elemento decorativo de su hogar.

Pero Chispitas no ha sido el único que ha pasado por las manos del taxidermista para terminar convirtiéndose en parte del conjunto decorativo del hogar de Kiko Hernández. Fue en 2015 cuando el colaborador de ‘Sálvame’ se presentó en el plató con otro gato disecado entre sus manos. Se trataba de Pulgas, su otro gato disecado, de color marrón pardusco y que le dejó desolado tras su muerte en 1999. ¿Por qué se lo llevó al trabajo? Según revela, aunque no todos le han creído y han preferido pensar que se trataba de una broma o una exageración, asegura que no es la primera vez que ha metido a sus gatos disecados en la mochila para que le acompañen en su tarea diaria y así sentirles más cerca.

Foto: Telecinco