En SEMANA, sabemos todos los detalles del homenaje que los dos hermanos de Blanca Fernández Ochoa le están preparando para rendirle tributo.


Tomando un café hace tres semanas. Así surgió el homenaje que le van a rendir Lola y Juanma a su hermana, Blanca Fernández Ochoa, justo dos años después de fallecer. Estos 24 meses sin ella han sido muy difíciles para ellos y, aunque en todo momento tratan de ser positivos, no está siendo fácil. «La echo de menos todos los días. La siento presente», decía Lola hace algún tiempo. Los dos tenían con Blanca una estrechísima relación: Lola como hermana menor y figura clave en la vida de la esquiadora y Juanma como el compañero de piso con el que vivió un mes entero poco antes de fallecer. Nada ha vuelto a ser lo mismo para la familia de la medallista olímpica, pero todos se esfuerzan por recordarla cuando estaba bien. Por ello, han aunado fuerzas para organizar el homenaje que se merece y SEMANA tiene todos los detalles. Según ha podido saber esta revista, Lola y Juanma se han reunido con otro miembro del Ayuntamiento de Cercedilla para crear un hueco propio en el Museo del Esquí. Allí estarán algunos de sus enseres.

«Habrá un apartado dedicado a ella en el que sus hermanos traerán esquís, medallas, diplomas, proyecciones con fotografías de momentos importantes y muchas cosas más….», dicen a este medio. De momento, este proyecto está en pañales y será dentro de algunas semanas cuando se pongan manos a la obra para comenzarlo, sin embargo, ya tienen muchas ideas pensadas. Los tres están trabajando en conjunto para que cuando sea posible, Blanca Fernández Ochoa tenga un stand en este museo en el que también se honra a su hermano Paquito. «Es una idea que surgió para visibilizar el papel de la mujer en esquí. Quien mejor que ella», dicen a SEMANA. Los tres se esfuerzan por hacer que este proyecto sea perfecto, aunque quién sabe si acogerá también enseres que aporten otros familiares como sus hijos. Están abiertos a recibir algunas de las piezas más icónicas de Blanca Fernández Ochoa, pues el fin es que todos los que la siguieron en vida puedan ver de cerca parte de lo que ella consiguió.

La primera mujer española en ganar una medalla olímpica sigue muy presente entre los suyos. Todos los que tuvieron la oportunidad de conocerla la recuerdan con un inmenso cariño, tanto que son capaces de recordar uno a uno todos los rasgos de su personalidad.  «Blanca era divertida, risueña, simpática. Jamás ha dicho que no a un autógrafo, a una foto. Nos íbamos de excursión y eran carcajadas. Nos íbamos de viaje eran carcajadas«, comentaba Lola sobre su hermana Blanca. La deportista dejó huella en todos aquellos que conoció, sin embargo, ella no se veía como la veía el resto. Era muy grande y los homenajes que se puedan ir haciendo para rendirle tributo harán en cierto modo más llevadera su ausencia. Su misteriosa muerte y una búsqueda incesante de 11 días para encontrar su cuerpo en La Peñota han hecho difícil a su familia poder pasar página.

Blanca falleció con 56 años, la misma edad con la que murió su hermano Paco dos años antes. Los motivos de la muerte fueron bien distintos, pero lo cierto es que los dos tienen ahora un lugar muy especial en el Museo del Esquí de Cercedilla, donde ambos querían ser recordados cuando no estuvieran.