Alessandro Lequio tan solo quería confesar que le dan «mucho asco los jacuzzi», pero las dudas de Joaquín Prat terminó sacándole que los ha visto en burdeles de carretera y por ello ahora no puede ni escuchar esa palabra


Las confesiones inesperadas en el plató de ‘El programa de Ana Rosa’ suelen ser muy jugosas, pero pocas veces han dado tanto juego como ahora, cuando Alessandro Lequio terminó por reconocer que “he frecuentado burdeles de carretera”. Una afirmación lapidaria que ha sido muy comentada en las redes sociales, unos riendo su revelación y otros criticando que haya recurrido a tales servicios o que lo diga sin reparo alguno en televisión como si fuese casi como ir al supermercado a llenar la despensa. Y todo surgió cuando una palabra fue pronunciada y la conversación divagó de tal manera que dio muchísimo de sí. La palabra clave es “jacuzzi”.

La comentada relación y cercanía de Sandra Pica, novia de Tom Brusse, con Julen era tratada en la sección de crónica social del programa de Ana Rosa Quintana. Se hablaba de cómo el extronista de ‘Mujeres y Hombres y Viceversa’ había mostrado el jacuzzi que supuestamente iba a compartir con su amiga. Pero ya solo la mera mención de la palabra “jacuzzi” hizo que Alessandro Lequio se le erizase la piel y no pudiese refrenar dejar claro la repulsa que siente al escucharla, porque su mente se traslada a un lugar muy concreto, a una situación que le es familiar, muy a su pesar, porque no guarda un buen recuerdo de ello.

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“Tengo un problema ya solo con escuchar la palabra jacuzzi, me parece uno de los artilugios que más asco me dan del mundo. La estética del jacuzzi me lleva directamente a un burdel de carretera. Me lo imagino con gente dentro y vete tú a saber qué va soltando esa gente”, aseguraba Alessandro Lequio sin saber que su compañero de programa Joaquín Prat, estaba muy atento a sus palabras y que le surgiría una duda evidente: “Necesitamos saber por qué sabes que en un burdel de carretera hay jacuzzi”, preguntaba incrédulo y con conocimiento de causa de que su amigo no dudaría en responder con sinceridad, le pese a quien le pese, como siempre ha hecho desde su labor como colaborador de ‘El programa de Ana Rosa’.

Ya la apreciación de Joaquín Prat despertó las risas de los allí presentes, aunque Beatriz Cortazar quiso decirle a Alessandro Lequio que hay spas maravillosos que cuentan con este tipo de “artilugios” para el disfrute y relajación de las personas que acuden en busca de un momento de paz y no tanto con fines sexuales. Al conde italiano no le convencía nada de esto y seguía empecinado: “Me dan un asco…”. Pero finalmente respondió a Joaquín sin reparo alguno y confesó que sabe que en estos clubes en los que se ejerce la prostitución hay jacuzzi “porque los he visto. Yo he frecuentado burdeles de carretera”, sentenciaba.

Una confesión que dejaba helada a Ana Rosa Quintana, que se limitó a decir sin saber qué más añadir: “Perdona…”. Ante su cara de sorpresa, Alessandro Lequio consideró oportuno aclarar en qué circunstancias ha acabado en este tipo de espacios: “En mi época, Ana Rosa, no ahora. Cuando era muy joven, en Italia”. Para relajar el momento y demostrarle que no se lo tiene en cuenta, pues pertenece a su pasado y a las locuras que uno hace cuando es joven, la presentadora quiso darle la razón en un único punto, pero con matices. Le reconoció que a ella también le daban cierto reparo los jacuzzis comunitarios o en los que no sabes a ciencia cierta quién ha entrado ahí ni con qué intenciones. En su caso es porque “tanta gente metida en agua caliente… pues como que no”, zanjaba el tema.