Chabelita Pantoja ha aprendido a gestionar muy bien su vida personal, a decir sin decir nada, a mostrarse sincera en apariencia y en nadar y guardar la ropa.

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Chabelita Pantoja se maneja con mucha soltura y aplomo delante de las cámaras, como ahora en los debates de ‘Supervivientes’.

Chabelita Pantoja es tan lista como su madre, Isabel Pantoja, siempre ha dicho, y lleva ya unos años demostrándolo. La última vez que alguien tomó una decisión por ella fue cuando se quedó embarazada y desde Cantora se emitió un comunicado para dar una versión oficial de un acontecimiento que removió los cimientos de la finca. Desde entonces, la hija de la tonadillera ha gestionado sus propias informaciones y con mano férrea ha sido ella y no los demás quien ha rentabilizado su devenir por esta vida.

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Chabelita Pantoja es bastante activa tanto en Twitter como en Instagram, desde donde manda mensajes cifrados y a veces directos a sus detractores.

Chabelita Pantoja se maneja muy bien en televisión y ante los toros bravos no se le encoje el capote, todo lo contrario. Se muestra firme, férrea en sus argumentos y no titubea ni ante un ‘all-stars’ de ‘Sálvame Deluxe’. Pocos personajes controlan las emociones como ella y no necesita preguntar como Isabel Pantoja cuál es su cámara, porque ella sabe muy bien a dónde tiene que mirar. Y lo que tiene que decir. No es como esos políticos que llevan detrás una cohorte de expertos para los que ejercen de ventrílocuos.

De momento, Chabelita Pantoja no tiene otro oficio que el de ser ‘hija de’ y su apellido vende. Tanto que ya se ha hecho un ‘reality’, intentó sin éxito ser estilista televisiva, y ejerce de comentarista, porque tiene una trastienda que si se decidiera a ordenar y poner a la venta dispararía las audiencias.

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Tras sacarse el carnet de conducir se hizo esta foto con un coche valorado en 50.000 euros.

Chabelita Pantoja sabe que vale más por lo que calle que por lo que dice. Un lugar común que en su caso es de manual. Es consciente de que si contara todo lo que ha vivido o todo lo que sabe sus expectativas laborales en televisión menguarían exponencialmente, por lo que ya podemos esperar sentados…

Por eso, como cantaba Merche, da una de cal y otra de arena. Parece que se pone del lado de Dulce, pero luego recula y dice que madre no hay más que una, insinúa grandes conflictos del pasado, pero luego no los cuenta… Scherezade contemporánea, sabe cómo mantener el interés para una audiencia que la sigue porque lo que realmente quiere saber es la intrahistoria de Isabel Pantoja, a quien siempre rodeará un halo de misterio que solo tienen las grandes divas.

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Dulce para ella es como una segunda madre, pero matiza que su madre sigue siendo y será Isabel Pantoja.

Chabelita Pantoja no me parece especialmente simpática, ni ocurrente ni mala, otra de las cualidades que garantizan la pervivencia mediática. Sin ánimo de faltar, diré que me resulta un personaje anodino, sin aristas, todo lo contrario que su hermano, Kiko Rivera, que despierta en mí sentimientos mucho peores.

Aún es muy joven para sacar una conclusión sobre hasta dónde le llevarán sus pasos, pero me temo que no tendrá otra que ir administrando su popularidad, porque, a priori, no se le adivinan habilidades artísticas, no está estudiando para ser neurocirujana ni las amistades que la rodean son precisamente la generación del 27. Si no hubiera sido hija de Isabel Pantoja su historia hubiera sido muy distinta, pero como no es el caso, no vamos a especular sobre lo que pudo haber sido y no fue. Ella es también Isabel (que es nombre de reina) Pantoja y así será hasta el fin de sus días.

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Su amigo Sema ha sido un gran apoyo para ella en los momentos más difíciles.

Chabelita Pantoja nunca será un volante de la bata de cola de su madre, como decían con maldad de Lolita Flores, para quien, sin embargo, era un orgullo que dijeran eso de ella, sino una joven que se ha acostumbrado a ganar dinero con facilidad (no tiene nada de malo, advierto) y que aún no ha definido sus pretensiones en la vida.

Veremos qué pasa… Seguramente en televisión.