La joven, de 19 años, murió en extrañas circunstancias tras una relajada jornada en la mansión familiar.


La familia Guinness ha sido golpeada por la tragedia, una vez más. El clan angloirlandés conocido por la elaboración de su célebre cerveza, vivió el pasado verano la trágica muerte de uno de sus miembros. Honor Uloth, de 19 años, murió en extrañas circunstancias tras una relajada jornada en la mansión familiar situada en la localidad de Chichester, al sur de Inglaterra.

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El suceso se produjo el pasado 31 de julio cuando casi una veintena de personas se encontraban disfrutando de una barbacoa de verano en el exterior de la mansión. La joven se metió en el jacuzzi junto a dos amigos y estas la vieron cómo salía. Poco después, la encontraron inmóvil en la piscina sin que nadie se hubiese percatado de lo ocurrido.

Fue su hermano pequeño, Rufus, de 15 años, quien la encontró. La sacaron de la piscina e intentaron reanimarla mientras llamaban a los servicios sanitarios. Posteriormente fue trasladada al hospital de la localidad, y más tarde al hospital St. Thomas de Londres. El 6 de agosto se producía el fatal desenlace.

Ahora se conoce este hecho que ha generado una gran conmoción en Reino Unido y que está dando la vuelta al mundo. La investigación judicial apunta que su muerte se debió a un accidente cuyo origen por el momento se desconoce y existen muchas incógnitas al respecto. Se confirma que no consumió alcohol durante la jornada y que las diversas personas que la acompañaban no se percataron del suceso.

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La joven se metió en un jacuzzi situado al lado de la piscina, acompañada de dos amigas, pero cuando sale la pierden la pista. Poco después la encuentran en la piscina completamente inmóvil. Las hipótesis que barajan los investigadores comprenden un resbalón que la hizo caer al agua, también que se pudiera golpear la cabeza con el bordillo o que se resbalara por la superficie mojada. La autopsia ha determinado que sufrió diversas lesiones cerebrales y también la fractura de un hombro. Asimismo, se añade que pudiera tener un accidente con una roca situada al lado de la piscina que la familia acostumbra a utilizar como trampolín.

La familia se ha mostrado totalmente consternada por la pérdida. «Hemos perdido una hija y una hermana que trajo luz y alegría incalculables a nuestras vidas». La han recordado como una joven repleta de diversión que siempre destacaba por su sonrisa, amabilidad y dispuesta a emprender mil y una aventuras. «Tenía la habilidad de unir a la gente y hacer que se sintieran bien», han asegurado su familia al medio británico ‘Daily Mail’. Además, han reconocido que han respetado su voluntad y sus órganos han sido donados.

Una triste pérdida

La joven, estudiante de Historia de Arte en la Universidad de Oxford, era la hija mayor de Rupert Uloth y Louisa Jane Guinness, esta era la hija de Benjamin Guinness. El abuelo materno de Honor Uloth fue el presidente de la conocida empresa de cerveza. Un imperio de gran valor económico, fundada por Arthur Guinness en 1759.

La familia ha difundido un comunicado donde han querido recordarla con las siguientes palabras: “Atesoraremos tantos recuerdos sobre ella: el sonido de ella cantando y tocando el piano… montando en Downs y Commons en Sussex en los caballos que amaba; bailar y cantar; tratando de mantenerse al día con ella fuera de pista en los Alpes; navegando sobre su amado puerto de Chichester, donde pasó tantas semanas felices durante su vida».

Confirman que el último día de su vida lo disfrutó al máximo haciendo lo que más le gustaba. Comenzó la jornada montando caballos de polo, también estuvo acompañada de sus amistades en la playa y terminó el día viviendo una noche con amigos y familiares durante una cena al aire libre. «Fue su tipo de día perfecto».

Una fatídica muerte se une a una larga lista de tragedias en las que se ha visto en envuelta la conocida familia formada por el fundador Arthur Guinnes a lo largo de la historia. El empresario, padre de 21 hijos, vio morir a diez de sus vástagos. Además muchos de sus nietos terminaron atrapados por el alcohol y en la más absoluta pobreza. No solo eso, Walter Guinness, 1er Barón de Moyne, fue asesinado en 1944 por el grupo armado sionista Leji. Por su parte, Tara Browne, hijo de Oonagh Guinness, heredera de la fortuna Guinness, falleció como consecuencia de un faltal accidente de tráfico cuando conducía su vehículo, un Lotus Elan, a gran velocidad por South Kensington, Londres. Además, los medios británicos también han recordado el tráfico final de Lady Henrietta Guinness. Murió tras saltar de un puente en Umbría, Italia, en el año 1978. Nunca se recuperó del accidente de coche que sufrió cuando conducía su Aston Martin por la Riviera francesa. Peter Guinness, de solo cuatro años, murió también de un accidente automovilístico el mismo año.