El futbolista brasileño Neymar ha orquestado en su casa una fiesta que durará 5 días y cuenta con 500 invitados. ¿Todos allegados? Brasil está que arde con esta osadía y es que ya suman más de 200.000 fallecidos por coronavirus y al jugador parece no importarle esta delicada situación


Muy pocas personas en el mundo pueden presumir de tener un nutrido grupo de amigos como el de Neymar. El futbolista puede decir sin problemas que tiene cerca de 500 amigos, casi allegados íntimos, porque este es el número de asistentes a su última fiesta. Una quedada entre amigos que, por supuesto, ha venido acompañado de un sinfín de comentarios críticos, al tener que recordarle al jugador brasileño y a sus 500 invitados que existe una pandemia que recorre el mundo de costa a costa y que nos ha obligado a replantearnos la forma en la que nos relacionamos con los demás. Y no, una fiesta con medio millar de personas no está en ese tipo de justificaciones, cuando en la mesa de Navidad tan solo podían sumar seis comensales. Pero, por si el contacto con 500 personas no fuese arriesgado en sí en plena lucha mundial contra el coronavirus, el hecho de que este contacto tenga lugar en una fiesta privada y que esta ha durado cerca de 5 días no ha ayudado a que las aguas se calmen.

El mundo está que trina con Neymar y es que el jugador ha desatendido cualquier recomendación para frenar el imparable avance del coronavirus. Nada de ser comedido a la hora de tener contacto con personas ajenas a nuestro núcleo más íntimo, a menos que esas 500 personas que acudieron a su fiesta sean “allegados”. Algo imposible. Pero lo que más choca es que, a pesar de la infinidad de críticas y el revuelo que está generando esta fiesta, la juega sigue en pie y es que a día de hoy continúan los festejos y se plantea que duren hasta el fin de año, es decir, hasta el próximo jueves. Ya tendrán fuerza para aguantar el ritmo de cinco días sin descanso de fiesta y poco sentido común.

La fiesta que está escandalizando el mundo dio el salto a los medios de comunicación cariocas generando un gran revuelo. Quizá no el suficiente para obligar a Neymar a ponerle fin, aunque no se hayan cumplido los 5 días de juerga que le había prometido a sus invitados. Las autoridades parecen hacer oídos sordos a la denuncia popular, a pesar de que el trajín en la mansión que el jugador brasileño tiene en Magaratiba sea constante. En el interior de esta residencia hay lugar para una discoteca de grandes dimensiones instalada en el subsuelo, lo que evita ruidos y molestias a los vecinos, pero no evita que se pueda producir un rebrote de coronavirus dentro de sus muros. Poca broma si se tiene en cuenta que Brasil ya ha superado los 8 millones de contagiados confirmados por Covid-19 y que los muertos ya ascienden a los 200.000 fallecidos.

Una fiesta en la que no se estarían respetando las medidas básicas de prevención contra el coronavirus, como son la distancia mínima de seguridad, el uso obligatorio de mascarillas y la higiene constante de las superficies y las manos. Un riesgo no solo para todo el mundo, o para Brasil en concreto, sino especialmente para la familia de Neymar. El jugador tiene 28 años, es joven y quizá si resulta contagiado de coronavirus note los síntomas más leves de la enfermedad o simplemente no llegue a notarlos, pero no está libre de hacerle llegar el virus a sus seres queridos, que quizá no corran tanta buena suerte. Un detalle en el que no ha reparado a la hora de citar a 500 personas a su mansión para pegarse una fiesta de 5 días. Un fiestón en el que está su hermana Rafaella Santos, que nunca se pierde este tipo de convocatorias.

Como viene siendo habitual en este tipo de situaciones, la gran mayoría de las personas dejan a un lado el mero hecho de que el protagonista sea famoso y tan solo valoran lo mal que lo está haciendo. Una fiesta de 5 días con 500 invitados en plena pandemia de coronavirus es injustificable, por muchas medidas de seguridad que se traten de imponer. Sin embargo, para algunos seguidores de Neymar todo tiene excusa y todo es correcto, aunque ellos en su esfera privada sí que respeten estos simples preceptos que nos protegen a todos contra el coronavirus. Hay seguidores que defienden la privacidad del futbolista y el hecho de que la fiesta tenga lugar en su domicilio. También el detalle de que haya acondicionado la discoteca de su casa para no molestar a los vecinos con los evidentes ruidos de la música y el gentío. Y es que Neymar quiso adaptar una macro discoteca en el sótano de su mansión para emular a las salas de fiestas a las que acudía en la Barceloneta cuando militaba en el club blaugrana, antes de marcharse al PSG.

¿Son estas fiestas de carácter privado o nos atañe a todos? ¿Puede Neymar organizar una fiesta con 500 personas que no tiene fin, mientras el resto contamos con miedo que en nuestras cenas navideñas no haya más de seis comensales? ¿Tomarán partido las autoridades sanitarias ante tal agravio a la salud pública o, por ser quien es, se dejará enfriar la polémica hasta que la opinión pública encuentre otro a quien señalar? Habrá que esperar, al menos, hasta que la fiesta termine y el medio millar de personas vaya abandonando la casa de Neymar, en las condiciones que encuentren oportunas. La noche es joven y más si en su caso promete durar hasta 5 días.