Hace unas semanas, Britney Spears respiraba aliviada después de conocer que su padre, Jamie Spears, había renunciado a seguir como su tutor legal en medio de su compleja batalla legal. Eso sí, mediante una larga lista de condiciones en la que se especifica que delegará en otra persona para que asuma el papel que ha estado desempeñando durante los últimos años. De momento, queda mucho camino para que la cantante consiga su libertad y parece que no paran de crecerle los enanos. En medio de su polémico juicio, la artista se enfrenta a una nuevo revés: está siendo investigada por una supuesta agresión a una de sus empleadas. 

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La oficina del sheriff del condado de Ventura, en California, han comunicado a los medios que están investigando a Britney Spears por un delito menor de agresión a una de las empleadas de su hogar. Una supuesta agresión física que tuvo lugar el pasado lunes en su domicilio de Thousand Oks, a las afueras de Los Ángeles, y en el que la trabajadora asegura que la cantante le propició un manotazo para quitarle su teléfono móvil. 

El abogado de Britney Spears, que no ha querido entrar en detalles, ha confirmado que la disputa entre su representada y su empleada es cierta, aunque ha querido restarle importancia al suceso puesto que, según él, debería de haberse archivado la causa por ser un delito menor.

Sin embargo, fuentes cercanas a la princesa del pop han revelado a ‘TMZ’ que la discusión entre ambas mujeres se habría debido a que la empleada se quedó con los perros de la cantante después de considerar que no estaban siendo bien cuidados por la cantante. Para justificar su decisión, según explica el medio estadounidense, la denunciante le habría mostrado una imagen de los perros en mal estado provocando la cólera de Britney Spears, quien terminaría quitándole el teléfono de las manos de manera brusca a la mujer y dejando claro que no tenía permiso de hacer fotos dentro de su casa.

La lucha de Britney Spears por conseguir su libertad

El desgarrador testimonio de Britney Spears frente a la jueza por el litigio que tiene abierto contra su padre para solicitar el fin de su tutela ha dejado conmocionado a gran parte de la sociedad. Britney Spears comparecía en pasado mes de junio vía telefónica frente a la jueza en medio de su batalla legal contra su padre, Jamie Spears, para intentar deshacerse de su tutela legal, bajo la cual lleva desde 2008 a raíz de que se le diagnosticaran problemas de salud mental. En su declaración, que ha supuesto un antes y un después en Hollywood, la cantante pidió cárcel para su progenitor y su antiguo manager y alegaba que le habían hecho la vida imposible en los últimos años.

«He mentido a todo el mundo diciendo que estoy bien y soy feliz. Estoy traumatizada. No estoy contenta, no puedo dormir, estoy enfadada y deprimida, lloro todos los días. Solo quiero recuperar mi vida», comenzaba a explicar la cantante. Tras esto, desveló que le obligaron a tomar litio para poder llevar a cabo una gira en 2018 y además hacía hincapié en que le fueron despojadas todas sus tarjetas de crédito e intentaron separarla de sus hijos. «Me obligó a vivir con gente que me vigilaba a todas horas, no tenía privacidad porque quitó las puertas y me vigilaban cuando me desnudaba«, expresaba.

Un testimonio que provocaba una fuerte reacción en la sociedad y sobre el que numerosos rostros conocidos se han pronunciado para exigir la libertad de la cantante. Hasta que llegue el desenlace, que por el momento parece que aún está lejos de acabarse, lo cierto es que Britney Spears intenta hacer su vida pidiéndole disculpas a sus seguidores por haber fingido que estaba bien cuando no lo estaba. En las últimas semanas, la cantante ha dejado claro que no ha tenido una vida perfecta y se ha llevado las manos a la cabeza al pensar en el pariré que tuvo que llegar a hacer para aparentar que estaba pasando por un buen momento.