Con 40 años, Britney Spears estrena vida y es que por fin ha conseguido tener el control de su propia existencia y ya no debe dar explicaciones a su padre, Jamie Spears, sobre los pasos que da. El pasado mes de noviembre obtuvo la resolución judicial que le otorgaba la libertad después de cerca de 13 años batallando para ser independiente y no estar bajo la tutela de su progenitor, que incluso llegaba a obligarla a trabajar cuando ella no estaba bien con tal de agrandar su fortuna y, con ello, su propia riqueza. La cantante dijo basta y ahora ha decidido incluso confesar el dolor y el daño que su familia le ha ocasionado con su egoísta actitud en estos difíciles años que por fin ha logrado dejar atrás.

Britney Spears ha recuperado también su propia voz y ahora no hay quien la silencie, como así ha sucedido durante los últimos 13 años. Ahora ha confesado a sus fans con una emotiva carta abierta el daño que su familia le ha provocado y cómo el poder de la oración y la reflexión le han ayudado a encauzar su vida para sentirse libre y empoderada. Quiere una nueva vida y eso pasa por romper con el dolor del pasado, lo que se traduce en verbalizarlo, por mucho que le pese a los suyos. Desde siempre ha creído en Dios, pero perdió la fe hace tres años cuando batalló “sola” con sus propios demonios y su “familia le estaba haciendo daño sin motivo” alguno. Al principio no entendía cómo quien más se supone que le quería le provocaba tanto sufrimiento, motivo por el cual se negaba a sí misma la realidad y se autoconciencia de que “todo estaba bien”. Pero no era así, porque “la realidad era demasiado difícil de soportar”.

En el escrito que Britney Spears ha utilizado para confesar su dolor, se compara con un león, pero no “un bonito león”, sino un solitario felino que “rugía solo y guardaba todo el dolor en su interior”. Palabras que han causado un gran revuelo en sus seguidores, que se han afanado en hacerle entender que no está sola si ellos velan por ella. En su día, la cantante optó por mostrar una sonrisa y dejar el daño acumulándose porque “no quise crear conflictos”, de ahí que se viese “simpática, falsa, pero gritaba por dentro. Quería ser amable, pero lo que le hicieron a mi corazón es imperdonable”, sentencia con rotundidad, harta de ser un pozo sin fondo de sufrimiento.

Britney Spears se queja de cómo su padre le ha limitado profesionalmente y le ha atado de pies y manos durante más de una década. No solo le obligaba a subirse a un escenario cuando no tenía fuerzas ni para superar sus demonios. También de que no tenía ni tan siquiera la libertad de cantar las canciones que deseaba o hacer cambios en las mismas: “Siempre me dijeron que no. No tenía sentido que los programas de televisión pudieran reproducir mis canciones, remezclas de toda mi música, pero la duela de esa música no podía”, se queja molesta de que incluso “le dieron a mi hermana algunas de estas canciones”, lo que le hizo sentirse “humillada, burlada y avergonzada”.

Gtres
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Tanto, que aquí radica el motivo por el cual no lanza nuevas canciones al mercado, porque dice que “la gente no tiene ni idea de las cosas horribles que me han hecho y de lo que he superado. Le tengo miedo a la gente y a la industria de la música”. Ahora no saca estrenos como respuesta al daño que le hicieron, para decirles “que les den” a aquellos que se aprovecharon de su fama sin atender que era una persona que sufría, un león lastimado que ha dejado que su familia la venza: “Inconscientemente les he dejado ganar”.

Pese a esto, tiene esperanzas en su nueva vida, dado que se encuentra en “un momento de desarrollo para mí” y que tiene “muchas cosas que arreglar”. Su carrera no será su prioridad y a su familia ya la da por perdida y en 2022 tan solo mirará por su propio bien con un reto en mente: “Presionarme un poco más, ir hacia lo que me asusta, pero tampoco demasiado”, porque no quiere olvidar que “solo somos personas, no soy una supermujer, pero sé lo que me hace feliz y me alegra”.

¿Qué es la tutela a la que estaba sometida Britney Spears?

Autoridad conferida por ley a un adulto para cuidar de una persona y de sus bienes porque esta no está capacitada para hacerlo por sí misma