La falta de pruebas que demostrasen que Borja Thyssen ha estado en España más tiempo que en Andorra en 2007 le han librado de una condena de dos años de prisión y 1,2 millones de euros de multa. Eso sí, aún tiene otras causas abiertas por el mismo delito


La sombra del delito fiscal continúa pesando sobre Borja Thyssen, a pesar de que haya sido declarado absuelto de esta misma acusación al no poderse demostrar que haya fingido vivir en Andorra en 2007. Así lo ha considerado el juez sobre la primera causa que pesaba sobre el hijo de la baronesa Thyssen que, pese a todo, aún tiene abiertos otros litigios acusado de supuesto delito fiscal, uno junto a su mujer, Blanca Cuesta. Al menos, la primera batalla la ha ganado.

Era la Fiscalía y la Abogacía del Estado quien le acusaba de haber fingido vivir en Andorra en 2007, cuando en realidad vivía en España, para así beneficiarse supuestamente de las facilidades fiscales del país vecino. Así, tal y como le acusaban, no estaba obligado a pagar impuestos por las exclusivas que realizaba y de la misma herencia del barón Thyssen. No obstante, el juzgado de lo penal 22 de Madrid ha dictado sentencia con fecha del 11 de diciembre, declarando a Borja Thyssen absuelto del delito, tal y como ha publicado ‘El Confidencial’.

Sobre Borja Thyssen pesaba una condena de dos años de cárcel y 1,2 millones de euros multa. Ahora, podrá respirar tranquilo, porque ha superado esta primera prueba judicial que ponía su libertad y su patrimonio en serios peligros. En la sentencia se establece que en 2007, Borja Thyssen no hizo la declaración de la renta en España y que ganó 1,4 millones de euros “procedentes de la venta de exclusivas y reportajes a la revista ‘Hello Ltd (…) a través de una cuenta abierta en Andorra a nombre de una sociedad domiciliada en norteamericana Grobach Llc”.

La decisión del juez de declarar a Borja Thyssen absuelto del delito que pesaba sobre él ha sido que no se encuentran pruebas sustentadas de que haya fingido vivir en Andorra en 2007. Para declararle culpable, el acusado debería haber pasado en España más de seis meses, algo que no se ha podido demostrar con las imágenes que se han captado de él por los paparazzi. El juez, con todo ello, “entiende que no ha quedado cumplidamente acreditada la existencia de dicho delito”.