SEMANA ha hablado con la modelo y actriz, a través de una conferencia virtual, en donde confesó, entre otras cosas, su opinión sobre la tauromaquia, sus proyectos personales y profesionales.


Blanca Romero ha reaparecido ante los medios de comunicación, después de pasar el confinamiento en Gijón en compañía de sus dos hijos. «Hasta que Brad Pitt venga y se case conmigo y me lleve a su mansión a Los Angeles, tengo que trabajar”, explicaba de manera divertida ante su regreso al trabajo. La modelo, embajadora de la firma Citroen, ofreció una conferencia virtual para explicar, entre otras cosas, cómo ha pasado el confinamiento y cómo se encuentra personal y profesionalmente.

“Hubo momentos en los que sentí un poquito de claustrofobia. Momentos de acostarte y pensar “madre mía, mañana vuelve a estar todo cerrado”. Yo que estoy acostumbrada a vivir de manera libre en la playa y el mar, me costó un pelín. Pero tenemos una terraza y entre los tres – en referencia a sus dos hijos- nos llevamos fenomenal”, explicaba nada más empezar la entrevista, al ser preguntada por cómo había vivido el confinamiento. La madre de Lucía Rivera, ataviada con una mascarilla y recién llegada a Madrid, nos hizo un tour en directo desde el aeropuerto hasta su llegada al hotel y aprovechó para no dejarse nada en el tintero.

¿Cuál sido tu mayor miedo?
Me daba miedo que les pasara algo a mis padres y no poder estar cerca de ellos. Me acostaba por las noches pensando en eso.

La gente ha podido conocer tu faceta más divertida gracias a tus vídeos de “ Tik Tok”
Lo descubrí gracias a mi hija, porque yo no tenía ni idea de que existía esa aplicación. Aunque durante la cuarentena he utilizado las redes sociales lo justo, lo cierto es que como me aburría, lo probé y me hice adicta. Esa aplicación me salvó la cuarentena. Si ha servido para hacer reír a alguien, pues es algo bueno que me llevaré conmigo.

Hablando de tu hija ¿Cómo ha sido trabajar juntas?
Nos ha resultado bastante fácil. Tenemos un código muy claro, desde que era pequeña. Lucía es una niña que trabaja muy bien, se crió conmigo en los platós de televisión y quieras o no, es donde más se aprende. Tenemos mucha complicidad.

¿No se puede equilibrar la balanza más a favor de una que de otra?
Si fuésemos hermanas quizás nos estaríamos tirando de los pelos. Nos sacamos 21 años. Si no fuera mi hija me negaría a sacarme fotos en bikini con una niña de veinte años. Lo que pasa es que el juego que da y lo que transmite, me gusta mucho. Juntas funcionamos muy bien. Aunque fuera muy vieja lo seguiría haciendo, porque es mi hija.