Belén Esteban es un personaje hipnótico, te guste o no te guste, te parezca bien o mal, te quedas a verla. Pero ya no es la que era.

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Belén Esteban, perfecta para cualquier programa de debate o tertulia… En ‘GH’ lo está haciendo genial.

Reconozco que me cuesta ver los ‘belenazos’ en el Deluxe, porque acabo agotado psíquicamente, pero hay algo en mí que me impide levantarme del sofá. Me los trago enteros. Aunque me indigeste. Porque cuando ya estoy dispuesto a apagar la tele o a cambiar de canal, Belén Esteban tiene algún arranque que es como la cafeína: me mantiene despierto.

Súper fan de sus frases, más virales que el mejor de los me-mes, Belén, sin embargo, no es la que era. Ya no pierde los nervios, tiene un control férreo de cada frase que quiere decir y del resultado que quiere lograr. Ha perdido algo en espontaneidad, pero ha ganado en tranquilidad emocional.

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Toño Sanchís, con otra ‘enemiga’ de Belén, Olvido Hormigos.

En los últimos días hemos visto como Toño Sanchís se ha movilizado para transmitir ‘su verdad’ (que igual es mentira). Sin querer yo matar al mensajero, Jano Mecha, un periodista estupendo y encantador en el trato personal (hace mucho que no le veo, pero tenemos amigos comunes), ha hecho, en el ejercicio de su profesión, de transmisor del mensaje del ‘malo de la película’. Enseguida se han abalanzado los defensores de ‘la princesa del pueblo’ y han neutralizado el efecto de la nueva estrategia del ahora de nuevo cantante. Que me perdone Frank Sinatra, que en paz descanse, por meterle en el mismo saco que Toño.

Belén Esteban es poderosa y tiene muchos que por ella ‘ma-tan’, pero lo relevante de todo esto es que no ha dado ningún traspiés. Sus movimientos en esta guerra están pensados, meditados y consensuados por sus asesores. No se deja llevar por las emociones ni deja que desbaraten una estrategia. Se ha transmutado en una mujer con un solo objetivo: descubrir dónde está el dinero que, dice, le han escamoteado.

Habrá que esperar los movimientos de Toño Sanchís. Como dicen en mi pueblo, la procesión no se acaba hasta que no pasa el último cura.

lequioOtro a quien ya ha neutralizado Belén Esteban es a Alessandro Lequio, quien, huérfano de musa, se ha buscado a otra: Alba Carrillo. No es lo mismo, aviso, porque aunque la ex de Feliciano López jamás tendrá el carisma, la gracia y la desenvoltura de una mujer que ha tenido que torear en muchas plazas. Y no es un chiste fácil, advierto.

De Olvido Hormigos, quien también ha intentado ser enemiga de Belén ni hablamos, ya que ella tampoco lo hace. En esta batalla ha tenido y tiene poca entidad. No seré yo quien se la dé.

Belén Esteban es un ‘reality’ en sí misma y sus temas son inagotables. Ha sobrevivido en televisión a sus momentos más bajos, a sí misma y a un público ávido de novedades. Las audiencias no son nada democráticas, más bien tiránicas. Y si ella no tuviera ese ‘je ne sais quoi’ no seguiría ahí. Es como Isabel Preysler, pero del pueblo. Son muchas las mujeres que se sienten identificadas con ambas, por distintos motivos, o por los mismos. Por eso perduran.

Le pese a quién le pese.