La colaboradora se ha derrumbado ante el silencio de su primo: «He llorado mucho. A mí no se me borra con una goma de borrar».


Este jueves, Anabel Pantoja ha cumplido 35 años. Pero su aniversario, lejos de ser motivo de felicidad, le ha ocasionado un gran dolor. Comprobar que Kiko Rivera la sigue rechazando y no le ha enviado un mensaje de felicitación la ha roto por completo. Rota en llanto, la colaboradora no ha podido reprimir las lágrimas al reflexionar sobre lo sola que está ante su propia familia en una fecha tan señalada. Y es que no solo no se habla con su primo: tampoco mantiene relación con su prima Chabelita. Y apenas tiene contacto con su tía, Isabel Pantoja.

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Al hablar de su primo, la sevillana no ha podido evitar llorar en pleno directo. «No tengo que perdonar nada», decía. «Pero antes prefiero curarme en salud. Me duele que en un día tan especial pase esto. Le pedí perdón». Cuando hace balance de su distanciamiento, se da cuenta de que todo se ha ido cuajando con el tiempo: «Ha sido un tiempo en el que yo estaba aquí, fui a ‘Supervivientes’…». Ahora lamenta estar en este punto que, de momento, parece de no retorno: «No puedo borrar de mi mente a mi primo pero si me ponéis algo de él, yo me voy de plató».

«¡Que es mi cumpleaños y estoy sola!»

Minutos más tarde, la dirección del programa la sorprendía con una desagradable sorpresa: habían invitado a Dulce a «¡Que es mi cumpleaños y estoy sola! ¿En mi cumpleaños me vas a traer a Dulce?». Paz Padilla le decía: «Viene disfrazada de Marylin». Su compañera le respondía: «No me hace gracia. No quiero a personas negativas en mi vida. No me apetece. Lo único que le pido a esta señora es que no entre en mi vida, que yo no entro en la suya. Se le han abierto las puertas de mi casa. Le hizo muchos feos a mi madre, y a mi madre no la toca nadie».

A continuación, se sinceraba. Estaba pasando un mal rato y solo deseaba que el programa llegara a su fin: «Quiero soplar las velas con mis compañeros y compartir a gusto». De su no relación con Kiko Rivera zanjaba: «A mí no se me borra con una goma de borrar. Yo no me tomo una pastilla y a mí se me olvida. Esta mañana he llorado mucho, porque no tengo a mi madre, no tengo a mi tía, no tengo a mi abuela. Mi cumpleaños antes era como el de los de los gitanos. Uno en mi casa, otro en Cantora, otro en Canarias. Y eso para mí es muy triste que estemos vivos y que estemos cada uno dispersos. Sé que hay momentos malos y regulares. Pido que se me entienda a mí. He estado en todos los cumpleaños y en todos los partos. Y que haya pasado toda esta mierda».

Por suerte, no todo han sido malas noticias en el 35 cumpleaños de Anabel. Su novio, Omar Sánchez, se ha volcado con ella y le ha hecho un montón de regalos.  desembolsado una cantidad ingente de dinero en todos y cada uno de los regalos. Su tía, Isabel Pantoja, la ha llamado por teléfono para felicitarla. E Irene Rosales le ha dedicado un mensaje en las redes sociales con el que entierra el hacha de guerra. También la ha llamado por teléfono para que pudiera hablar con sus sobrinos. «Tengo pena de que solo he podido hablar con ellos tres, pero ya está. Voy a seguir teniendo una conversación con ella y con mis niños. He estado llorando toda la mañana, porque soy muy llorona y muy dramática, pero me ha dado vida hablar con mis niños«, admitía.

Su madre, Mercedes Bernal, ha intervenido en directo en el programa para dedicarle unas bonitas palabras. «La situación es la que mansa, pero necesito achucharte. Llevo siete meses sin verte y se me está haciendo muy cuesta arriba. Cariño, este año te voy a pedir un favor: no te voy a regalar yo, te voy a pedir que me lo regales tú. Me gustaría que comenzaras una etapa nueva.Que mires por y para ti, que mires por Omar, que es tan importante en tu vida», le recordaba.

«En el carro que tú llevas estamos todos. Unos más cerca y otros en la distancia, pero tú los llevas. Sé que vas a seguir luchando para que ese milagro se produzca. Y si no se produce, no pasa nada. Tenemos que seguir viviendo. Necesito que seas feliz, porque de tu felicidad depende la mía. Si tu motor no arranca, el mío tampoco. Nos merecemos estar felices y estar tranquilas ya. Te lo pido de corazón«, añadía Mercedes. Anabel se emocionaba al escuchar a su progenitora. Y antes de que el programa llegara a su fin tomaba una firme decisión: no volverá a pasar un cumpleaños trabajando. «He pasado una tarde de mierda, sinceramente. El año que viene no voy a estar aquí».