La pareja se dará el ‘sí, quiero’ el próximo mes de octubre en La Graciosa, en las Islas Canarias. Anabel Pantoja y Omar Sánchez han viajado a la isla


La pareja de comprometidos se encuentra en la recta  final de su soltería antes de comenzar una nueva etapa: la de casados. Anabel Pantoja y Omar Sánchez se darán el ‘sí, quiero’ el próximo mes de octubre después de tener que retrasar su boda por culpa de la pandemia provocada por el coronavirus. La pareja ha elegido la pequeña isla de La Graciosa para celebrar el gran día que pondrá el broche de oro a los más de tres años de relación que lleva la colaboradora de televisión y el exconcursante de ‘Supervivientes’. Después de sus respectivas despedidas de soltero, ambos han viajado hasta la isla canaria para ultimar todos los detalles de su enlace. 

La pareja ya se encuentra en La Graciosa

Anabel Pantoja ha compartido una galería de imágenes a través de su perfil donde ha revelado que se encuentra ya en La Graciosa acompañada por su futuro marido. La pareja ha acudido a la isla para ultimar todos los detalles antes del gran día y que esté todo a punto. La elección del lugar le ha costado más de un quebradero de cabeza a la influencer y colaboradora de televisión. Y es que desde que se dio a conocer que Anabel iba a dar este importante paso en su vida, esta boda no ha estado exenta de polémica.

Instagram

Las disputas familiares, la elección del sitio o sus compañeros de programa habrían empañado el largo proceso de preparación del día de su boda. Aún así, ella ha querido cogerse este mes de vacaciones para relajarse y organizar los últimos preparativos de su boda con tranquilidad y sin ningún tipo de presión. Algo que podemos ver a través de su perfil de Instagram, donde ha mostrado cómo está aprovechando estos días para inspeccionar la zona donde se dará el ‘sí, quiero’.

Una boda marcada por la polémica

Como ya hemos mencionado anteriormente, lo cierto es que el enlace entre Anabel Pantoja y Omar Sánchez no ha estado exento de la polémica. La influencer fue increpada por celebrar su boda en una playa de difícil acceso para su padre, quien tiene movilidad reducida y quien por ello se caía de la lista de invitados. Tan solo un día después de este hecho, varios ecologistas le amenazaron con presentarse en su enlace si su boda tenía lugar en La Graciosa, pues creían que no iban a respetar el paraje natural. Harta y cansada del revuelo generado, dio un puñetazo sobre la mesa y volvió a dejar claro que para ella la isla también es muy importante: «Me voy a casar igual que todo el mundo. La ceremonia va a ser en la playa, voy a tocar con mis pies con la arena. Yo respeto, y es más, comparto los temas ecologistas y la sostenibilidad. Voy a hacer lo mismo que otras personas, pero como se casa Anabel… Estoy hasta el moño del tema»