Ana María Aldón ha revelado en ‘Supervivientes 2020’ que su padre «era un hombre muy duro, inhumano» que maltrataba a su familia, en especial a su madre.


Ana María Aldón ha contado en las playas de Honduras una parte de su vida que no conocíamos. La mujer de José Ortega Cano se sometía a una de las pruebas de ‘Supervivientes 2020’: el puente de las emociones. Allí ha destapado en detalle una infancia durísima, marcada por el carácter violento de su padre.

«Quiero perdonar a mi padre porque era un hombre muy duro, a veces inhumano con mi propia familia, especialmente con mi madre. Fue una bestia humana. Durante años torturó a mi madre. Nosotros lo veíamos. Soy la menor de seis hermanos. Nos agarrábamos debajo de la cama día tras día», confesaba entre sollozos nada más comenzar su testimonio.

«He querido tener un cuchillo para matar a mi padre»

«Desde que tengo uso de razón he querido tener un cuchillo en la mano para matar a mi padre«, revelaba a andaluza, rota en llanto al rememorar esta etapa de su vida que hasta ahora había permanecido oculta a la luz pública.

Vivir en un ambiente de violencia marcó su infancia y su adolescencia. «Quería crecer y ser mayor de edad. Esos días acababan de la peor manera posible. Al día siguiente agachaba la cara de vergüenza cuando veía a mi madre con la cara morada. Mi madre era un ángel que cayó del cielo».

De los episodios de violencia: «Era inhumano»

«Después de muchos años mi padre fue cambiando y le entró cáncer y murió en poco más de dos años. Creí que lo había perdonado pero no es así. Es el momento de perdonarle y dejar esa carga que tanto me juré», añadía. «Aquí me he dado cuenta de que ya está perdonado. Mi padre lleva 20 años que no está con nosotros y está perdonado».

Ana María ha contado que como consecuencia de lo que vivió en su casa «hice barbaridades y por eso quiero pedirle a mi familia que me perdone. Pero mi forma de vivirlo quizás no fue la misma que vivieron ellos. Yo sé lo que pasaba por mi cabeza».

Ha pedido perdón a su familia

Carlos Sobera agradecía su sinceridad desde el plató de Mediaset. «Eres una tipa muy fuerte y eres capaz de contarlo con la descarnada realidad con la que lo has vivido», le decía.

La mujer de Ortega Cano confesaba sentirse «muy culpable cuando en la adolescencia me escudaba detrás de una niña insolente y maleducada. De eso me arrepentía cada día, pero no era capaz de pedirles perdón».