La presentadora Adriana Abenia ha preocupado a sus seguidores con los últimos stories que ha publicado en su Instagram. Acostumbrada a compartir con sus followers sus preocupaciones, la joven ha vivido uno de los peores momentos junto a su pequeña Luna. Desde que se estrenó como madre ha hecho frente a multitud de vivencias, sin embargo, ninguna similar a la que acaba de acaecer en su vida. «Desde que fui mamá, me habéis ayudado mogollón. Cada vez que he tenido algún problema con alguna vacuna, he dudado, siempre habéis estado allí apoyándome. Por eso quiero compartir algo que muchos papás lo habréis vivido y los que no, será interesante que lo sepáis por si os pasa«, ha comenzado diciendo en su perfil.

Y, aunque es cierto que su pequeña vino al mundo el año 2018, Adriana jamás había visto a su pequeña del modo en el que la pasada noche se encontraba. «Ayer a la 1.30 de la noche yo estaba viendo una serie de Netflix en la tele y, de repente, escucho a Luna llorar desconsoladamente, me acerco a su habitación porque la hemos sacado de nuestro cuarto hace aproximadamente tres semanas y la veo que está golpeándose con los barrotes, rígida, fuera de sí, chillando no os podéis hacer una idea, pero no me escuchaba». Su pequeña se mostraba incontrolable, una situación que la agobió hasta límites insospechados.

Tal fue su angustia que ella y su pareja se dirigieron a un centro hospitalario, pues estaban muy preocupados. «10 minutos así, yo casi llorando porque no pude mantener la calma, trataba de acariciarla, pero la niña estaba fuera de sí y le dije a Sergio…nos vamos al hospital porque no podía hacerme con ella. Me puse los pantalones corriendo y nos fuimos y cuando llevábamos tres minutos en el coche, reaccionó, me sonrió y como si no hubiera pasado nada, no recordaba el episodio y me di cuenta que eran terrores nocturnos».

 

Este hecho la ha llevado a publicar algunos consejos para los progenitores que se encuentren en la misma situación. Entre ellos, «mantener la calma, no tratar de despertar al niño, detenerlo con delicadeza e incluso hablar con el médico».