Ser hijo de… no es nada malo. Todos lo somos de alguien. El problema es cuando tu referente superior en el árbol genealógico es manifiestamente mejor que tú. Hay ejemplos para todos los gustos, pero hoy solo me voy a quedar con los que a mí me dan pereza. Sin sentar cátedra y sin que tenga yo razón. Ni nada de eso. Por cierto el orden no establece ninguna jerarquía. Esto no es un ránking.

ab_d1.- Ana Boyer

La sombra de su madre, aunque delgada, es muy alargada. Ana está postulada, porque la vida la ha puesto en ese lugar, a ser la sucesora de Isabel Preysler, pero ni de lejos… Es educada, tiene una excelente formación, da la sensación de que ni suda, ni se mancha ni se despeina. Se mueve en el terreno de la corrección política, en el hablar sin decir gran cosa y se maneja de manera átona ante las emociones. Al menos en público.

Le falta la chispa de su hermana Tamara, la simpatía de su hermano Julio y la naturalidad de Chabeli, que para mí es la ‘number one’ de los hijos de la novia de Mario Vargas Llosa. Y a su lado Fernando Verdasco parece ahora un polluelo cuando a mí me gustaba más como gallo de corral.

Se casarán y comerán perdices. Lo sé porque lo siento.

alex-lequio-disfraz2.- Alex Lequio

Aviso: somos amigos de Facebook y todo (como lea esto me borra). Es listo, ha estudiado lo suyo y es emprendedor. No ha dado escándalos y pasará a la historia por haber mordido de niño las alcachofas de los reporteros. No tiene el aire chulángano de su padre ni su puntito aristocrático. Y de Ana Obregón, su madre, ha heredado su sentido del humor (si no, cómo se explica esta foto…).

Alex Lequio, sin yo conocerle, transmite la imagen de niño pijo de urba que ahueca el paladar al hablar, porque habla idiomas, y cuando se le acercan los reporteros asfálticos da la sensación de estar dos escalones por encima.

Lo dicho: igual son percepciones mías. Sorry.

kiko-rivera3.- Kiko Rivera.

No tengo palabras. Aquí los argumentos son de peso (y no es un juego de palabras). Cualquiera de sus ‘Sálvame Deluxe’, al azar, servirían para sustentar su presencia en este artículo. El día que dijo que había tenido que enseñar a Jessica Bueno a hacer cosas en la cama cayó muy bajo, pero no ha tocado fondo. Todavía.

Nada me da más pereza que pensar en su próxima boda, después de ver cómo fue su despedida de soltero.

rocio-y-teresa-camp4.- Rocío Carrasco.

Ni que fuera Oprah Winfrey… Hace televisión por ser hija de… y por sus relaciones, pero talento, lo que se dice talento…: la genética se lo dio todo a su madre y para ella quedó poco. Cuenta con una mentora, María Teresa Campos, que le hace de madre, sin pretender usurpar ese lugar, y a Terelu Campos y Carmen Borrego de hermanas (ella las llama así), aunque tiene una a quien ni mira.

Me dan pereza su solemnidad, su aire de suficiencia, de misterio, de aislamiento voluntario. No creo que a estas alturas vaya a darnos muchas sorpresas, pero no perdamos la fe.

chabelita-pantoja5.-Chabelita Pantoja.

A día de hoy no tengo muy claro cuál es su acento. Ni a quién se le ocurrió en intentar convertirla en ‘it-girl’. Es un reality en sí misma, porque, a día de hoy, los estudios los aparcó y no le conozco profesión.

El caso es que la oyes hablar y empatizas, porque puedo visualizar las circunstancias que le han tocado vivir, pero no me gustan los personajes que teniendo todas las posibilidades del mundo no hacen nada por superarse. Aplíquese esto a Rocío Carrasco.

Al lado de hermano Kiko, eso sí, es neurocirujana.

shaila-durcal-barcelona6.-Shaila Dúrcal.

Al lado de su madre es una acuarela desvaída. Lo digo, porque en un momento de su carrera, decidió cantar sus canciones. Ha llegado muy lejos con unos recursos vocales muy limitados y es muy trabajadora: su madre la llevaba como corista para que aprendiera el oficio. No digo más.

¿Por qué me da pereza? Porque tiene un aire de buenismo que le quita personalidad como artista, porque no tiene aristas, y porque, tal vez, me gustaba demasiado Rocío Dúrcal.