La heredera Victoria de Suecia regresa con un look casi perfecto (y caro), si no fuera por un detalle demasiado informal: ¡una pinza!


Poco a poco los royals europeos van retomando sus compromisos oficiales tras un verano completamente atípico, en el que sus vacaciones han estado marcadas por la emergencia sanitaria. Por ese motivo la mayoría ha decidido quedarse dentro de sus fronteras y, de paso, promocionar el turismo en unos tiempos en los que el sector lo necesita más que nunca. Es el caso de Victoria de Suecia, quien ha reaparecido tras unos días de descanso para reunirse con representantes de la hostelería escandinava. Su ‘vuelta al cole’ particular ha sido, además, en lo estético una agradable sorpresa que la aúpa en el pódium de las más chic.

Victoria acudió a esta cita con la organización Visita, que engloba 7.000 hoteles, restaurantes y otras empresas del ramo, en un edificio en pleno centro de Estocolmo. No iba sola, pues en esta ocasión la acompañaba su marido, Daniel Westling, con quien el pasado 19 de junio celebró su décimo aniversario de boda. Y lo hizo vestida de azul, con un precioso diseño midi estampado de la firma sueca Rodebjer. Con manga corta y un original corte en la espalda que marcaba la diferencia. No era un estreno, pero casi como tal.

En este caso los complementos tenían una especial importancia, con gran protagonismo de su bolso de piel tamaño XXL y a tono con el vestido. Por otro lado, Victoria se decantó por unos zapatos de Saint Laurent, con una ligera plataforma para una mayor comodidad. Los grandes pendientes, de nuevo en azul, eran de la joyería sueca Ebba Brahe. En resumen, el look de la heredera era todo un sobresaliente… salvo por un pequeño detalle.

Nos tenemos que referir a su peinado. En este caso es un moño de inspiración italiana, es decir, recogido sobre sí mismo desde la nuca. Sin embargo, es ahí donde nos topamos con el fallo o fallito. ¿Qué vemos? ¿Una pinza? ¿Una de esas pinzas que cogemos al vuelo para estar en casa más frescas? Pues sí. Con ella Victoria nos hace torcer un poquito el gesto cuando todo iba sobre ruedas.

Aunque lo importante es el trabajo que iba a hacer, es evidente, y la pinza no le resta valor. La princesa ha estado en la primera línea durante lo peor de la pandemia del coronavirus, ya que sus padres, los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, se encontraban confinados en un palacio fuera de la capital para evitar riesgos dado que superan los 70 años. Todo eso ha hecho que su popularidad siga subiendo puntos, lo cual sumado a la romántica celebración de su décimo aniversario, con una espectacular sesión de fotos en los jardines de su residencia, la convierten en una de nuestras ‘royals’ favoritas.