Abrimos el álbum privado de la reina Margarita, una mujer original, con una vida de leyenda, marcada por el amor de su marido y su explosiva relación.


Este 16 de abril la reina Margarita de Dinamarca cumple 80 años. Una fecha que en su país no han querido pasar por alto pese a las especiales condiciones que vivimos en estos momentos. Es por eso por lo que se ha cancelado todo el programa de festejos que iba a tener lugar, culminando con una gran gala en palacio con invitados de la realeza internacional, pero su soberana no se ha quedado sin felicitaciones. Lleva 48 años en el Trono y su pueblo la adora. A lo largo de su vida ha hecho méritos para que así sea, haciendo honor a un carácter singular, con personalidad propia, que ha hecho ganarse su cariño.

Estos días, con motivo de este aniversario tan especial, la Casa Real danesa ha hecho públicos los nuevos retratos oficiales de la reina Margarita. En ellos aparece en solitario y también acompañada por su hijo mayor, el príncipe Federico, y su nieto, el príncipe Christian, número uno y dos respectivamente en la línea de sucesión al Trono. En una de esas fotografías, la soberana sonríe y arropa con ternura a su descendencia poniendo las manos en sus hombros. Representa muy bien lo que se cuenta sobre ella: dulce, cariñosa, nada afectada y muy familiar.

En otras tomadas en el palacio de Fredensborg se incluye un sutil pero significativo homenaje a su marido, el príncipe Henrik, que falleció en febrero de 2018, a través de una fotografía colocada a un lado. Él fue el gran amor de su vida y padre de sus dos hijos, el hombre que también le dio algunos quebraderos de cabeza, pero al fin y al cabo el protagonista indiscutible durante más de 50 años de vida compartida. Su muerte sumió a Margarita en una profunda tristeza, que ha sabido sobrellevar gracias a su familia y a un espíritu indómito.

Hija del rey Federico IX de Dinamarca e Ingrid de Suecia, es la mayor de las tres que tuvo el matrimonio, además de las princesas Benedicta y Ana María, futura reina de Grecia al casarse con el rey Constantino, hermano de la Reina Sofía. Cuando ella nació aún las mujeres no podían reinar en Dinamarca, pero un cambio en la Constitución en 1953 sí lo hizo posible. La joven Margarita siempre mostró muchas inquietudes y puso hincapié en prepararse, convirtiéndose en la primera monarca con títulos universitarios en siglos de historia. El 15 de enero de 1972 sería proclamada reina a la muerte de su padre. Para entonces ya llevaba casi cinco años casada con el diplomático francés el conde Henri Laborde de Monpezat, rebautizado como príncipe Henrik, y era madre de sus dos hijos, Federico y Joaquín.

Margarita también tiene aficiones bohemias. Es pintora (ha utilizado el seudónimo Ingahild Grathmer), sus ilustraciones han servido para la edición danesa de ‘El señor de los anillos’ y para un libro de poemas de su esposo; además de escultora, diseñadora de vestuario de ballet y de su propia ropa, escritora de relatos y amante del teatro. Por diseñar, incluso ya tiene listo el sarcófago de cristal en el que reposarán sus restos… Lejos de la formalidad palaciega, su refugio de verano durante décadas ha sido el castillo de Cahors, al sur de Francia, donde era feliz rodeada de viñedos y cultivos de frutas y verduras. La reina danesa aún sigue siendo una más de compras por el mercadillo local cargando con su cesto en ristre. Todo ello hace de ella un personaje muy especial, mucho más allá de una reina, y todo un símbolo para los daneses.