El rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, ha huido de su país en plena crisis por el coronavirus para instalarse en un hotel alemán con 20 concubinas, que aseguran su placer durante la cuarentena. La polémica está servida y ya se pide derrocar al soberano


La cuarentena por el coronavirus está siendo un auténtico infierno para aquellos cuya rutina implicaba salir de casa y disfrutar de la compañía de sus seres queridos. No es lo que le sucede al rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, quien ha encontrado el remedio perfecto para pasar la cuarentena con todo lujo de detalles, sin riesgo de contagio y con entretenimiento suficiente como para no aburrirse en sus horas muertas. Eso sí, no está exento de escándalo, dado que no solo ha huido de su país dejando a su pueblo desamparado y sin la cabeza visible del poder, sino que lo ha hecho, además, con 20 de sus concubinas para instalarse en un hotel de lujo de Alemania, concretamente en el Gran Hotel de Sonnenbichl, cercano a la frontera con Austria. La opinión pública de su país ya amenaza con acabar con su trono.

El Rey de Tailandia sabe a la perfección qué debe hacer para vivir a cuerpo de rey, aunque a la hora de tomar cargo de sus funciones deja mucho que desear. El hecho de que haya puesto tierra de por medio, dejando a su pueblo solo y sin su inestimable ayuda en tiempos de crisis sanitaria es motivo de crítica desde casi todos los sectores de la sociedad tailandesa. Entienden que su líder se ha preocupado más por sí mismo, por su propia seguridad y por asegurarse el placer en su cuarentena, que en hacer valer su poder asegurando que su país logre salir de la pandemia de la manera más indemne posible, extremando las medidas de contención del coronavirus. Sin embargo, después de una vida centrada en el placer personal, en esta ocasión su decisión de huir con sus concubinas a Alemania no ha pillado demasiado por sorpresa.

El rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, ha decidido reservar un lujoso hotel del sur de Alemania por completo, haciendo suyas todas las habitaciones del complejo. No las va a ocupar todas él, aunque posiblemente utilice todas sus camas y es que la idea es recluirse mientras dure la cuarentena con las mujeres que él mismo ha elegido para asegurarse sus servicios sexuales. Una medida con la que no solo minimiza las posibilidades de resultar contagiado de coronavirus, sino también combatir el aburrimiento con grandes dosis de diversión y placer, gracias a 20 mujeres que han dado su vida para asegurar su desahogo. Eso sí, se desconoce si su esposa, la reina consorte Suthida, ha viajado con él y sus concubinas.

Tailandia clama contra su Rey

El Rey de Tailandia, aunque seguro desde su cuarentena y con el placer que las 20 concubinas le proporcionan, está experimentando una crisis de confianza por parte de su pueblo. De hecho, a raíz de conocerse este movimiento, las críticas no se han hecho esperar e incluso hay ya un movimiento en redes sociales que difunde las contradicciones del mandatario, pidiendo ayuda para poder derrocar su poder. En tan solo un día, cerca de 1,2 millones de tailandeses han mostrado su descontento en sus redes sociales, denunciando el abandono al que se han visto expuestos por parte de su rey bajo el lema “¿para qué queremos un rey?”.

Este movimiento social en contra del Rey de Tailandia reviste una gran peligrosidad, dado que está prohibida la crítica al monarca por ley. Se contemplan sustanciosas multas y hasta 35 años de prisión para aquellos ciudadanos que decidan desatender el escrito legal y muestren sus críticas hacia el soberano en las redes sociales. Estas críticas son entendidas como un desafío a la Monarquía, uno de los pilares fundamentales de la constitución institucional del país.

“No eres un rey, solamente tuviste la fortuna de ser hijo de un rey”, le reclaman desde las redes sociales al rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, que subió al trono el pasado mes de diciembre bajo el título de Rama X. Desde su pueblo subrayan que el joven rey ha dilapidado el trabajo que su padre, el Rey Bhumibol, cumplió con maestría y elegancia durante cerca de 60 años. Una labor echada por tierra en tan solo unos meses y que amenazan con tumbar el régimen monárquico en Tailandia en plena crisis sanitaria en todo el mundo.

Pero esta, en plena crisis por el coronavirus, no es la primera vez que el pueblo tailandés se siente desamparado por su rey en los últimos meses. Mucho se han quejado ya de que su monarca no quiere estar en su país y disfruta más de los placeres que la vida le depara más allá de sus fronteras, como así sucede en su mansión de Baviera, al borde del Lago de Starnberg. De hecho, se denuncia que el Rey de Tailandia lleva sin aparecer en público y sin representar a la Corona en actos oficiales desde el pasado mes de febrero. Casi dos meses.