48 horas después de abrirse una crisis sin precedentes en Jordania, el rey Abdullah nombra como mediador a su tío y logra que su hermanastro le muestre su apoyo público.


Dos días después del extraño suceso por el que el hermanastro del rey Abdullah de Jordania acabó en arresto domiciliario, acusado de participar en una conspiración contra el Gobierno y el monarca, parece que las aguas comienzan a calmarse. Por el bien de todos. La Casa Real hachemita ha hecho público un comunicado con los últimos movimientos:

«A la luz de la decisión de Su Majestad el rey Abdullah para resolver los asuntos relacionados con Su Alteza Real el príncipe Hamzah bin Al Hussein y el desarrollo de los acontecimientos de los últimos dos días dentro de la Familia Real hachemita, el rey Abdullah ha encargado la mediación a su tío Su Alteza Real el príncipe El Hassan bin Talal. En ese sentido, el príncipe El Hassan contactó con el príncipe Hamzah, quien reafirmó su compromiso con la tradición hachemita y el curso de acción encomendado por Su Majestad al príncipe El Hassan».

El propio Hamzah también se ha pronunciado tras filtrarse su mensaje en vídeo, grabado solo unas horas después de su detención, a través de otro comunicado: «Los intereses de la patria deben permanecer por encima de toda consideración y todos debemos apoyar al rey en sus esfuerzos por proteger a Jordania y sus intereses nacionales».

El príncipe y antiguo heredero (al que Abdullah desplazó en 2004 para poner a su primogénito, el príncipe Hussein) firmó este documento en la casa de su tío, cuyas labores de intermediación parecen haber surtido un rápido efecto. El propio príncipe Hassan, hermano del rey Hussein (padre de Abdullah y Hamzah), fue el heredero de este durante más de 30 años hasta poco antes de su muerte, en 1999.

En el curso del fin de semana se procedió al arresto de hasta 18 personas, incluido el que fuera ministro de finanzas del monarca. Hamzah, según las fuentes oficiales, no fue arrestado, sino «confinado» en su domicilio. Los militares le alertaron de que debía parar las acciones que podían comprometer la «seguridad y estabilidad» del reino.

Ahora sus palabras son menos ‘gruesas’ que en el vídeo, en el que afirmaba que Jordania se había convertido en un país de corrupción, nepotismo e incompetencia en los últimos 15 o 20 años (los que lleva su hermanastro en el trono). Ahora asegura: «Me pongo en manos del rey, permaneceré siempre fiel a la Constitución del querido reino y apoyaré al rey y al Príncipe heredero a la corona».

El Primer Ministro Ayman Safadi ha declarado que las investigaciones habían monitorizado «interferencias y comunicaciones con partidos extranjeros para desestabilizar Jordania. Algunas de esas actividades y movimientos habían alcanzado un punto que afectaba directamente a la seguridad y estabilidad del país, pero Su Majestad decidió que era mejor hablar directamente con el príncipe Hamzah, para tratarlo dentro de la familia». No se aclara si el príncipe ya se encuentra en libertad o aún continúa vigilado en su residencia.