La princesa Mako ha dado a conocer que sufre un cuadro “complicado” de síndrome de estrés postraumático por culpa de la presión mediática por su polémica boda con un plebeyo, por salir de la institución y renunciar a la dotación millonaria por amor


Los problemas mentales parecen haber hecho nido en la familia imperial japonesa y es que no solo la esposa del emperador Naruhito, Masako de Japón, sufre depresión, sino que ahora se acaba de conocer que también la princesa Mako, su sobrina, está experimentando un síndrome de estrés postraumático provocado por la intensa atención mediática que se ha generado en torno a su figura tras conocerse que va a contraer matrimonio con un plebeyo, Kei Komuro. Su boda por lo civil tendrá lugar el próximo 26 de octubre, tal y como han informado ahora desde la Agencia Imperial, pero lleva dando mucho que hablar en los medios nacionales, realizándose un escrutinio mediático sobre los protagonistas del enlace, sobre su pasado y sobre el desafío que supuso su compromiso a las tradiciones japonesas.

Ahora la sobrina del emperador Naruhito de Japón, la princesa Mako, a sus 29 años, ha sido diagnosticada con un cuadro “complicado” de síndrome de estrés postraumático. Un problema mental que le ha surgido debido a una constante exposición a informaciones negativas “sobre ella misma, su familia, su prometido y la familia de él”, que le ha provocado una profunda desazón, tal y como han informado de manera oficial un portavoz de la Familia Imperial japonesa a través de una rueda de prensa, en la que tratan no solo de dar a conocer su estado, sino también del peligro subyacente al acoso al que se ha visto sometida.

princesa Mako y Kei Komuro
Foto: Gtres

Según informan desde el departamento de comunicación de la Casa, la princesa Mako “tenía miedo de que sea imposible cumplir su deseo de tener una vida tranquila y feliz después de casarse”. Un deseo que espera que no se vea truncado teniendo en cuenta los convulsos que han sido los últimos meses. Este anuncio ha llegado acompañado de la fecha fijada en el calendario de su boda, tan criticado por el sector más conservador de su país al tratarse del novio de un plebeyo. La boda civil tendrá lugar finalmente el próximo 26 de octubre y ya han dejado claro que toda la información sobre el enlace se ofrecerá en una nueva rueda de prensa ese día, con lo que tratan de rebajar la presión a los contrayentes y mejorar con ello la difícil situación mental de la princesa Mako.

Para muchos es la boda maldita por las complicaciones que se ha encontrado en su camino. Hace ya cuatro años que la princesa Mako presentó en público a su prometido, anunciando sus planes de contraer matrimonio y sin importarle la oposición de terceras personas. Y es que hay que tener en cuenta que su matrimonio con una persona ajena a la Familia Imperial nipona supone su ruptura con la familia y la institución que representa, tal y como se recoge en la Ley de la Casa Imperial. No obstante, ella está enamorada y dispuesta a vivir la vida que desea sin dar explicaciones a nadie y si con ello renuncia a sus responsabilidades, bienvenidas sean, pues no puede optar al trono de Crisantemo al ser un honor reservado exclusivamente a los hombres. No obstante, la boda ha sido cancelada y pospuesta en numerosas ocasiones, principalmente por la polémica suscitada y después por la entrada en juego de la pandemia del coronavirus que paralizó el mundo.

Foto: Gtres

 

La Familia Imperial japonesa está en serios peligros por encontrarse con cada vez más bajas de sus miembros y al no producirse nacimiento de varones que ostenten al Trono del Crisantemo. Además, las críticas a la familia se han intensificado y el descontento ha llegado a unos límites importantes cuando se ha conocido que la familia del prometido de la princesa Mako tiene líos financieros con los que nadie quiere verse relacionados. Pese a ello, Mako quiere contraer matrimonio y para ello no solo ha renunciado a formar parte de la institución, sino también a la dotación de 1,16 millones de euros que se le concede a las mujeres del clan imperial que se casan y deben abandonar el amparo del Imperio.