Las reinas de Bélgica y Luxemburgo también se ponen frente a la pantalla con organizaciones y colectivos en la crisis del coronavirus.


Los días siguen y todos estamos inmersos en la misma lucha en medio de la emergencia provocada por la crisis del coronavirus. Esto nos ha obligado a confinarnos en nuestros hogares y ha cambiado nuestro modo habitual de vida, incluyendo a la realeza. Desde los despachos palaciegos nos llegan sus esfuerzos por colaborar y empatizar con las personas que peor lo están pasando y, en la medida de sus posibilidades, contribuir a hacerlo menos doloroso. Así vemos día tras día a nuestra Reina Letizia, inmersa en un sinfín de llamadas y videoconferencias, ya sea en solitario o junto al Rey Felipe, para estar al tanto de las medidas que se están adoptando. Pues bien, no está ‘sola’. También sus colegas se han puesto las pilas y ya se dejan ver dando respuesta activa.

Las últimas han sido Matilde de Bélgica y María Teresa de Luxemburgo, que en las últimas horas han sido fotografiadas en sus lugares de trabajo manteniendo diversas reuniones virtuales. Imágenes al frente de sus ordenadores o tablets, que nos recuerdan a las que la Reina Letizia ha protagonizado en La Zarzuela desde que abandonara la cuarentena tras haberse sometido a la prueba del coronavirus. También sus homólogas recaban información y trasladan mensajes de ánimo con distintas organizaciones solidarias, aunque su visibilidad es menor que la de la consorte española.

La reina Matilde lo ha hecho las últimas horas con los responsables de las asociaciones Crésam y Zorgnet-Icuro. Con la primera para hablar sobre la situación de salud mental dentro de la comunidad de los valones, una de las tres regiones más significativas que integran Bélgica. En el caso de la segunda para tratar sobre el cuidado de las personas mayores, un asunto con el que la soberana se siente especialmente implicada. De hecho, hace unos días la veíamos acudir con sus dos hijos menores a una residencia de Bruselas para llevar a los ancianos dulces caseros y flores frescas.

LUXEMBURGO, TAMBIÉN AFECTADO POR EL CORONAVIRUS

Por otro lado, casi al mismo tiempo, María Teresa de Luxemburgo, esposa del Gran Duque Enrique de Luxemburgo, compartía otras imágenes de sus últimas actividades. Al igual que el resto, también sentada en su despacho y trabajando. El matrimonio se encuentra cumpliendo las condiciones de aislamiento en el castillo de Colmar-Berg y desde ahí mantienen contacto continuo con las fuerzas que luchan contra el Covid-19 en su país, desde los miembros del Gobierno hasta los grupos de voluntarios. Una tarea en la que ahora toda la realeza europea está involucrada.

La Gran Duquesa, que ha cumplido 64 años el pasado 22 de marzo en situación de confinamiento, se muestra también ante una pantalla sobre su mesa para sostener una videoconferencia por Skype con representantes de la Cruz Roja. Como hacen saber desde su página web oficial, cada gesto cuenta. Y María Teresa trabaja sobre todo con las organizaciones sanitarias y también con las de otros colectivos de personas vulnerables, como las mujeres víctimas de violencia de género o las personas mayores. Es tiempo de arrimar el hombro para todos y los ‘royals’ han tomado buena nota.