Federico y Mary de Dinamarca lanzan con sus hijos un mensaje de apoyo desde su casa en Amalienborg. El mayor, Christian, acapara miradas con un gran cambio físico.


Mientras el planeta sigue paralizado por el coronavirus y media humanidad etá recluida en sus casas, poco a poco nos van llegando noticias de cómo lo están pasando las diferentes Casas Reales. Los daneses han dado un paso más y nos han dejado entrar en su residencia oficial de la mano de su heredero, el príncipe Federico, acompañado por su esposa, la princesa Mary, y sus cuatro hijos: los príncipes Christian, Isabelle y los mellizos Vincent y Josephine. Es más, también han permitido el acceso a las cámaras de televisión, ante las cuales se han mostrado con toda naturalidad, entre juegos, para después lanzar un mensaje de apoyo a todos los que están sufriendo las consecuencias de esta pandemia.

Dicho mensaje se ha emitido en la cadena TV2 danesa, dentro de un programa especial titulado «Dinamarca permanece unida», en el que se recogen testimonios de sus ciudadanos durante el confinamiento. El heredero abre el mensaje diciendo. «El mundo parece completamente diferente hoy a cómo era hace solo unas semanas. Todos echamos de menos nuestra vida normal».

A continuación toma la palabra la princesa Mary: «Nosotros hemos salido fuera a respirar aire fresco y movernos. Es la segunda semana de educación en clase y eso ha requerido algunos cambios tanto en los niños como en nosotros». Mientras ella habla, sus cuatro hijos juegan a unos metros en el jardín de su residencia en el palacio de Amalienborg, en pleno centro de Copenhague. Es aquí donde permanecerán durante todo el tiempo que dure la cuarentena, según ha confirmado la Casa Real danesa.

Christian ejerce de líder de sus hermanos menores, con los que aparece saltando en una cama elástica y posteriormente jugando al fútbol en un minicampo con portería incluida. El mayor se mide con el pequeño Vincent, quien se muestra especialmente entusiasmado a punto de meter gol. A continuación sus padres les llaman y ellos acuden corriendo a reunirse con ellos en la entrada de la residencia. Es ahí cuando Federico y Mary van alentando uno a uno a que digan algunas palabras, cosa que cumplen con tranquilidad y alguna que otra risa. El príncipe Christian es el primero en hablar. Su madre le pregunta qué es lo que más echa de menos: «Bueno, echo de menos ver a mis amigos y hacer más deporte y ser más activo».

Sorprende su voz grave y su altura, casi la misma que su padre. A sus 14 años, el jovencito está en plena pubertad y seguro que en breve supera en estatura al propio príncipe Federico. Él es el segundo en la línea de sucesión al trono y ya es muy consciente de su futuro papel. Su postura también trata de revestirse de seriedad.

Tanto Christian como sus tres hermanos se marcharon a estudiar a Suiza a principios de año. La idea era quedarse allí durante cuatro meses, y por eso mismo durante su estancia les acompañó su madre, la princesa Mary. Sin embargo, la crisis del coronavirus ha alterado estos planes y todos tuvieron que regresar a Dinamarca antes de lo previsto. Con los colegios cerrados, continúan sus clases online y bien a la vista de sus padres. También se han visto obligados a posponer la ceremonia de confirmación de Christian, que hubiera debido celebrarse esta primavera y finalmente será en otoño, si nada lo impide. Toda la familia concluye su mensaje al unísono con una recomendación: «Cuidaos de vosotros mismos y cuidaos los unos a los otros».