Los reyes Harald y Sonia de Noruega invitaron a sus hijos y nietos a un crucero por las Islas Lofoten en el Barco Real. Así, todos unidos, han puesto fin a sus vacaciones de verano.


Agosto va avanzando y el periodo de vacaciones poco a poco se acorta. Aunque este verano está siendo de lo más atípico por las circunstancias mundiales de la pandemia del coronavirus, la mayor parte de la realeza ha podido disfrutar de unos días de descanso antes de volver a los compromisos y a las rutinas de la agenda oficial. Es el caso de la Familia Real de Noruega, que este año ha decidido pasar la mayor parte del tiempo en familia y sin salir de su país. Así nos han llegado sus últimas imágenes, en las que los reyes Harald y Sonia han ejercido de anfitriones de sus hijos y nietos para atesorar una experiencia inolvidable después de resistir varios meses de confinamiento en soledad por parte de cada uno de sus miembros.

Los reyes han invitado a todos los suyos al Barco Real, con el que durante una semana han navegado recorriendo las Islas Lofoten. Las mismas se sitúan por encima del Círculo Polar Ártico, con lo que se rompe la estampa habitual de un veraneo de mar, sol y playa, pero a cambio sí cumple con los criterios de relax en plena naturaleza. Allí estaban el príncipe Haakon de Noruega y su esposa, Mette-Marit, con sus dos hijos, la princesa Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus; y la princesa Marta Luisa con sus tres hijas, Maud Angelica, Leah Isadora y Emma Tallulah Behn, quienes tratan de salir adelante tras la desgraciada pérdida de su padre, Ari Behn, la pasada Navidad.

La ruta comenzó en el extremo más alejado, en la isla de Moskenesøya, y terminó en Rafsunde, en el pequeño fiordo de Troll. «Con sol todo el camino», ha comentado la reina Sonia al hilo de una serie de fotografías que la Casa Real noruega ha compartido en sus redes sociales. Los reyes estaban encantados con reunir a sus seres queridos en este verano tan especial e incluso se han animado a realizar varios planes de turismo activo.

Según han contado, hicieron varias paradas en el camino, «incluido un viaje a la cima a Dronningvarden y un descanso en la playa en Svellingene«. La foto en la cumbre, a 530 metros sobre el nivel del mar, los muestra sonrientes, en camiseta de tirantes y muy satisfechos de alcanzar una meta tan hermosa. La reina Sonia, a sus 83 años y cargando con su mochila, demostró estar en plena forma; solo así se entiende que se lanzara a esta aventura deportiva.

Nada que ver con otros momentos en los que se les ve con manga larga e incluso con anoraks, pese a estar a pie de playa. En estas latitudes hay luz las 24 horas del día y eso lo convierte en un lugar muy especial. Con esta visita de la Familia Real noruega no ha hecho sino seguir la pauta de muchos otros ‘royals’, que este verano se han quedado en casa para promover el turismo nacional en unos tiempos complicados. Si además con ello juntas a toda la familia, mejor que mejor.