La princesa Charléne le habría hecho firmar a su marido un contrato confidencial y en sus cláusulas está cobrar 12 millones para regresar a Mónaco a protagonizar actos públicos. Sin embargo, vivirá en Suiza alejada de sus hijos


La princesa Charléne de Mónaco ha protagonizado la gran sorpresa de la jornada al recuperar la agenda pública y acaparar en solo dos semanas dos actos públicos, que contrastan con meses de hermetismo autoimpuesto, silencio roto por rumores y fotografías oficiales que llegan para acallar las habladurías y ofrecer una imagen de normalidad que no era tal. Pero parece que esta ansiada normalidad se va imponiendo en el Principado y que la mujer del príncipe Alberto de Mónaco poco a poco va encontrando mejoría de la afección que le ha mantenido alejada del foco mediático y de su familia.

Este fin de semana, la princesa Charléne apareció junto a su esposo y sus hijos en la celebración de un torneo de rugby en Santa Devota. Una reaparición que todos han aplaudido por ser una oportunidad más para comprobar que se encuentra cada vez mejor, aunque ha venido acompañada de una polémica. Al parecer, tal y como mantiene la revista francesa ‘Voici’, su determinación para ponerse frente a las cámaras y dejar que el pueblo vuelva a opinar sobre ella no es tanto por tener un gesto de cercanía, sino más bien por un supuesto interés económico.

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Foto: Gtres

Según aseguran desde este medio galo, la exnadadora le habría impuesto a su marido firmar un contrato confidencial en el que se recogen numerosas cláusulas que marcan su rutina, tanto en lo privado como en lo público. Para esto último, Charléne le habría solicitado a su esposo el pago de 12 millones de euros anuales por representar a la casa de los Grimaldi en diversos actos públicos, como el que le llevó este fin de semana a disfrutar de un partido de rugby, donde protagonizó imágenes muy tiernas con sus mellizos, aunque no se pudo ver demasiada conexión con su marido.

Pero este supuesto contrato que está generando ríos de tinta en la prensa internacional podría llevar a un equívoco. Hay quien podría pensar que al firmar Charléne esta cláusula por la que recibiría 12 millones de euros anuales por salir con asiduidad en actos públicos, le obligaría a instalarse de nuevo en Mónaco junto a su familia. Pero al parecer no va a ser así. Según la información que maneja la prestigiosa publicación francesa anteriormente citada, la princesa monegasca no tiene intención alguna de regresar al Principado y quiere instalarse definitivamente en Suiza, donde ha estado estos meses cuidando de su salud mental en una clínica en la que ingresó voluntariamente. Eso sí, sus hijos se quedarían en Mónaco bajo el cuidado de su padre y es que el príncipe Alberto no estaría dispuesto a alejarse de ellos bajo ningún concepto y este punto no podría entrar en las negociaciones de las cláusulas del controvertido contrato del que habla ‘Voici’.

© Redes sociales.

Estas informaciones, como cabría esperar, ha dado pie a otros comentarios en redes sociales y también en algún que otro medio más sensacionalista, que aprovecha la ocasión para poner el foco en el matrimonio monegasco. La decisión de la princesa Charléne de poner precio a sus apariciones públicas, instalarse fuera de Mónaco y ceder el cuidado de sus hijos a su marido ha despertado los rumores de separación que ya sonaban con fuerza mientras estaba en Sudáfrica lidiando con sus graves problemas de salud que le llevaron a ser operada de urgencia hasta en tres ocasiones a consecuencia de una gravísima infección que puso su vida en serio peligro. Como ya sucediese antes, ahora esta separación geográfica es entendida como separación matrimonial y la estabilidad de su vínculo está puesta en entredicho.