La pandemia ha hecho que la gala de la Cruz Roja se celebre por primera vez al aire libre.


El ‘glamour’ en todo su esplendor ha vuelto al Principado. La 72 edición del tradicional ‘Baile de la Cruz Roja’ ha reunido a la familia Grimaldi en la plaza del Casino de Montecarlo tras un año de inevitable parón por la pandemia. Una gala atípica y con una destacada ausencia, la de Charlène de Mónaco, quien continúa en Sudáfrica recuperándose de una infección que le impide viajar.

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De Carolina de Mónaco -que ha vuelto a brillar en una de las citas más importantes del año en el Principado- a Carlota Casiraghi, las mujeres de la familia Grimaldi han destacado por su elegancia. En esta gala benéfica en la que los invitados abonan entre 200 y 800 euros para poder asistir. Este año el concierto estuvo protagonizado por Jamie Cullum y se celebró al aire libre para minimizar posibles riesgos. El príncipe Alberto de Mónaco presidió la velada a la que no faltaron sus sobrinos Andrea y Pierre Casiraghi acompañados por sus respetivas mujeres, Tatiana Santo Domingo y Beatrice Borromeo.

Carolina de Mónaco nuevamente fue un ejemplo de sofisticación, en esta ocasión gracias a un diseño color tabaco de Chanel con detalles bordados en cuello, cintura, mangas y bajo. Llevaba clutch de nácar y unos discretos pendientes de perlas. Por su parte, Carlota Casiraghi optó por un diseño satinado de volantes y sandalias de pulsera. Mientras que Tatiana Santo Domingo se decantó por un vestido estilo túnica de flores y Beatrice Borromeo quiso brillar con un diseño de paillettes estilo princesa.

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Los asistentes disfrutaron de una velada mágica junto a los Grimaldi en una noche que contó con la nota musical de Jamie Cullum. El británico mezcló algunos de sus temas más sonados con canciones de su último trabajo.

Las ausencias

La pandemia ha hecho que la gala de la Cruz Roja se celebre por primera vez al aire libre. Algo que no ha restado ‘glamour’ a una celebración que lleva realizándose en Mónaco desde 1948. En esta edición se ha echado en falta a Dimitri Rassam, el marido de Carlota Casiraghi, y a la hija pequeña de Carolina de Mónaco, Alexandra de Hannover. Tampoco ha acudido la princesa Estefanía de Mónaco.

Charlène lleva meses en su país natal, Sudáfrica, debido a motivos de salud. La exnadadora regresó para apoyar una campaña a favor de los rinocerontes y cuando estaba realizando un safari contrajo una infección otorrinolaringológica que le impide viajar. Tampoco pudo estar junto a su marido en su décimo aniversario de boda. «Lo que ha sido extremadamente difícil es que me dijo el equipo médico que no podía volver para mi décimo aniversario de boda. Alberto es el principal pilar de mi vida y mi fuerza, sin su amor y apoyo no habría podido superar este momento tan doloroso», afirmó recientemente a la radio Channel24. «Este año será el primero que no estaré con mi marido en nuestro aniversario en julio, lo que es difícil y me entristece», añadía.