La hija de Alberto y Charlène vuelve a dar otra sorpresa: tras su corte de flequillo, ahora reaparece con la pierna rota.


Jacques y Gabriella son los hijos mellizos de Alberto y Chàrlene de Mónaco. Tienen 6 años y son hermanos. Hasta ahí casi las únicas coincidencias. Y es que no pueden ser más diferentes el uno del otro. Si el chico (y heredero al trono) es dulce y tranquilo, la niña es todo un torbellino que no pasa inadvertida. Su última aparición pública así lo demuestra.

Palais Princier.

Este fin de semana los pequeños acudieron a la exposición de la Sociedad Canina de Mónaco. Un evento anual importante en el Principado al que fueron acompañados por su tía la princesa Carolina y su prima Carlota Casiraghi.

Con su presencia, ambas mujeres no hacían sino mostrar su apoyo y cariño a los niños, quienes desde hace cuatro meses no pueden contar con su madre al lado debido a la enfermedad que tiene retenida a la princesa en Sudáfrica. De hecho, el pasado 1 de octubre la familia sufría otro sobresalto después de que Charlène se desmayara y tuviera que ser ingresada de nuevo a causa de la grave infección de garganta, nariz y oídos que padece.

A pesar de que Jacques y Gabriella han viajado en dos ocasiones hasta allí para ver a su mamá, la última de ellas este pasado agosto, lo cierto es que deben echarla mucho de menos.

Redes sociales.

Quizás por eso están tratando de llamar la atención o cometiendo más trastadas de las habituales. Al menos en el caso de la princesa Gabriella. En esta cita rodeada de perros (un atractivo irresistible para grandes y pequeños), la niña apareció en una silla de ruedas y con su pierna derecha escayolada. Recordemos que en el último reencuentro familiar era su propia madre la que confirmaba que el extraño corte del flequillo de su hija se había debido a su último experimento con las tijeras y que ella había tratado de arreglárselo.

Son las últimas aventuras de Gabriella, quien cada día muestra más su carácter simpático y expansivo. Siempre es la más expresiva en los actos públicos y no para. Habla, ríe, señala, se sube a los árboles…

En esta ocasión y a pesar de su lesión, tampoco le faltó la sonrisa y además su tía y su prima la arroparon con mucha ternura. Su escayola, por cierto, era rosa, a juego con su conjunto. Charlène de Mónaco, ya más recuperada de su último bache de salud, también ha compartido esta visita en su cuenta de Instagram, aunque no ha aclarado el motivo de la lesión de su hija o cómo se ha producido.