Madre e hija volvieron a aparecer juntas en una entrega de premios demostrando que son dos de las ‘royals’ más elegantes del mundo. Dos mujeres, dos estilos… y solo una ganadora.


Hacía mucho tiempo que no se veía juntas en público a la princesa Carolina de Mónaco y a Carlota Casiraghi. Madre e hija representan el epítome de la belleza y la elegancia y por ello cada aparición suya es mirada con lupa. Hemos tenido ocasión de hacerlo durante la entrega de los Premios de la Fundación Pierre de Mónaco, creada en honor del padre de Rainiero de Mónaco para reconocer a los mejores en el ámbito de la Cultura (Literatura, Fotografía, etc). Carolina y Carlota subieron juntas al escenario de la sala Garnier de la Ópera de Montecarlo ¡e voilà!

Cada una en su estilo, pero radiantes, la princesa y su hija volvieron a demostrar por qué las damas monegascas siguen acaparando el interés del mundo. Si Grace Kelly, su madre y su abuela respectivamente, sentó las bases del glamour del Principado, ellas son sus más distinguidas herederas. ¿Qué decir de Carolina? Lleva décadas acaparando portadas y elogios, atravesando el tiempo con delicadeza y una elegancia innatas. Musa de Chanel, pero con estilo propio. Es el claro ejemplo de que no teme envejecer. A sus 63 años, en su rostro no hay marca de cirugías ni tratamientos agresivos; la huella del tiempo y sus vivencias se refleja en él sin miedo. Además presume de ser abuela, de siete nietos nada menos. Por todo ello marca la diferencia respecto a otras mujeres de la realeza.

Gouvernement Monaco.

Por su parte, Carlota Casiraghi, de 34 años, es la continuación de la saga Grimaldi en su esencia. No solo es guapa por fuera, sino que también se ha dedicado a cultivar su mente. Es licenciada en Filosofía y Letras, y solo por esto se justifica su presencia en este acto. Es habitual verla acudir a recitales de poesía y literatura y promover actividades en este sentido. Tampoco destierra la parte más social de su personalidad: es imagen de Saint Laurent y también lo ha sido de Gucci. Su rostro perfecto y aún aniñado resulta muy atrayente para las firmas de lujo. Ni siquiera la maternidad le ha ‘robado’ esa carita de niña. Sus dos hijos, Raphaël y Balthazar, fruto de sendas relaciones con el humorista Gad Elmaleh y el productor Dimitri Rassam (su actual marido, con quien se casó en el verano de 2019), la han convertido en una madre joven y bella.

El hecho es que este reencuentro entre Carolina y Carlota se saldó a nivel de estilo en un duelo interesante. La princesa lucía un vestido midi negro con manga corta y hombreras, destacando la parte inferior de la falda con bordados de colores (con toda la pinta de ser vintage), mientras que su hija optó por un vaporoso vestido de gasa con estampado de leopardo de Saint Laurent, a juego con sus sandalias, cómo no. Su precio, alrededor de 2.000 euros. Si tuviéramos que apostar por una, ¿con cuál nos quedaríamos? Aquí nos mojamos y la ganadora es… ¡Carolina!