A pesar de ser hija de Grace Kelly, la hermana de Alberto de Mónaco ha confesado que no siente pasión por el cine.


A pesar de que lo han hecho en varias ocasiones, no es muy habitual ver a Carolina de Mónaco y Carlota Casiraghi, conceder una entrevista hablando de su vida privada, y menos juntas. Madre e hija se han abierto en canal y han hablado sin filtros de todas sus inquietudes. Un sinfín de confesiones que van desde la identidad monegasca hasta su opinión sobre el feminismo, pasando por su experiencia con la maternidad.

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El suplemento de los sábados de ‘Le Figaró’, ‘Madame Figaro’, ha conseguido lo impensable y ha reunido a madre e hija para que ambas mantengan un diálogo y reflexiones sobre varios aspectos de actualidad. En su primera charla, la hermana y sobrina de Alberto de Mónaco han hablado abiertamente sobre una de las pasiones que ambas tienen en común, la filosofía. «Siempre he amado los libros, incluso antes de saber leer», comentaba Carlota. Su madre hacía hincapié en que a ella le había pasado lo mismo: «Cuando era niña quería leer libros para adultos. Creo que es algo que les pasa a las chicas. Cogía libros de la biblioteca de mis padres y no entendía nada«.

Tras esta confesión, Carolina de Mónaco echaba la vista atrás y explicaba que su educación cuando era niña parecía estar sacada del siglo XIX puesto que no veían con asiduidad a sus padres debido a que estuvo en el internado femenino Saint-Mur. Le encantaba la escuela y era una buena estudiante, aunque una vez que se convirtió en madre, tuvo muy claro que no quería que sus hijos pasaran por lo mismo. Ante esto, Carlota Cashiragi lo confirmaba y hacía hincapié en que tanto ella como sus hermanos asistieron a escuelas públicas en Saint-Remy de Provence: «No fuimos mimados por profesores a domicilio. Es muy educativo enfrentarse a la diversidad humana y social».

La infancia de Carlota en Saint-Remy de Provence

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Tras la muerte de su padre, Stefano Casiraghi, la familia encontró refugio en Saint-Remy de Provence, un enclave especial que con los años fue testigo de la boda de ensueño de Carlota Casiraghi. Al recordar su estancia en esta pequeña localidad francesa, la hija de Carolina de Mónaco admite que tuvieron mucha libertad, aunque hace hincapié en que su madre siempre estaba pendiente de ellos y de su educación. «Se nos permitió disfrutar de una soledad que fue muy beneficiosa. Esto nos sirvió para que pudiéramos construir una imaginación portentosa«, indica la joven. La hija mayor de Rainiero le daba la razón a su hija y hacía hincapié en que les ayudó a que se formaran como personas: «Les decía a mis hijos que yo podía mostrarles la puerta y enseñarles a hacer llaves, pero tan solo ellos podían encontrar la forma de abrirla».

La identidad de Carolina y Carlota

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La pasión de Carolina de Hannover por la cultura podría llegar a decirse que la heredó de su madre, la actriz Grace Kelly. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En su conversación con el medio francés citado anteriormente, la hermana de Alberto de Mónaco reconoce que no tiene mucha afinidad con el cine y que su cultura cinematográfica acaba en 1980. Sin embargo, admite que siente verdadera devoción por otros aspectos de la cultura, algo que aprendió de los maestros que tuvo de pequeña y en la universidad y no de sus padres puesto que estos «no eran ávidos lectores«.

Sobre sus raíces, la princesa de Hannover confiesa no sentirse muy identificada con sus raíces estadounidenses, a pesar de que han pasado mucho tiempo al otro lado del charlo. «Mi abuela nació en Alemania y mi abuelo fue el único nació en Estados Unidos, el resto de su familia era irlandesa. Somos estadounidenses en el sentido europeo«, indica. Aunque de lo que sí se siente orgullosa es de sus raíces monegascas, e incluso italianas. «La imagen exótica de Mónaco se convierte en uno de los principales atributos del país. Aquí los artistas y los filósofos bajan la guardia, algo que permite que se produzcan intercambios más libres e interesantes. En el espíritu y la tradición hay algo muy genovés, nos sentimos un poco italianos».

Carlota Casiraghi y su nula relación con las redes sociales

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Durante su intensa charla, madre e hija también han podido compartir impresiones sobre las redes sociales, un tema en el que Carlota Casiraghi no ha podido evitar explayarse. A este respecto, la joven reconoce que todo el mundo tiene derecho a tener una vida privada, aunque por moda, las personas viven una vida muy sobreexpuesta. «Nos han venido la idea de conectar el mundo y vemos en multitud de ocasiones que las redes sociales conducen a una enorme soledad. ¿De qué vale tener 4.000 amigos virtuales? Quizás es más inteligente salir de casa y ver a los de verdad», reflexiona la joven.

En medio de su intercambio de ideas, Carolina de Mónaco ha admitido que pertenece a una generación en la que el feminismo era un asunto candente y era muy debatido. «Recuerdo a mi madre diciéndome de buena fe: ‘No necesitas ir a la escuela‘. Un profesor de la universidad me dijo que estaba ocupando el lugar de un buen estudiante. Siempre quise superar obstáculos, sentía que competía con los chicos y quería hacerlo mejor que ellos», rememora. Sobre esto, Carlota afirmaba que el hecho de querer ser mujer era una lucha continúa.