El soberano y sus mellizos, Jacques y Gabriella, se lo pasan en grande disfrutando de los fuegos en la noche de San Juan. Charlène vuelve a causar baja.


Cumpliendo con una antigua tradición, Alberto de Mónaco ha festejado la noche de San Juan en el palacio Grimaldi. Al igual que el año pasado, la celebración ha sido más reducida a causa de la pandemia, pero a su lado no han faltado sus hijos, los mellizos Jacques y Gabriella. La que sí ha causado baja es su esposa y madre de los niños, la princesa Charlène, quien una vez más vuelve a ser objeto de comentarios ante su prolongada ausencia pública.

Palais Princier.

A cambio, el monarca, de 63 años, compensó esta falta demostrando que su faceta como padre le ha venido estupendamente. Mucho más relajado, siempre con una sonrisa en la boca… ¿Qué fue de aquel Alberto tan serio? Sus pequeños, de seis años, le han devuelto la juventud y, sobre todo, han llenado de alegría su hogar.

Siendo San Juan la fiesta del fuego y la luz, tras un servicio religioso se procedió al encendido de una hoguera en el centro de la plaza de Palacio. El príncipe Alberto y sus hijos contemplaron el espectáculo desde la balconada, donde los mellizos volvieron a hacer todo un despliegue de espontaneidad infantil. Todos, por cierto, iban conjuntados en su vestimenta en tonos azules.

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Más llamativa fue la actitud del soberano, quien no pudo ocultar su ternura con sus pequeños. En especial con Jacques, su heredero, a quien besó y abrazó en un momento dado, mientras el niño le susurraba algo al oído. Gabriella, situada en el otro extremo, estaba encantada con el fuego y volvió a hacer gala de su simpatía y expresividad.

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Solo unos días antes, Alberto se había dejado ver con los mellizos en un partido de rugby en Montecarlo. Siempre que puede, y sus asuntos de Estado se lo permiten, el príncipe aprovecha para salir con sus hijos. Su complicidad cada vez es más evidente a medida que van creciendo.

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En esa ocasión tampoco apareció Charlène de Mónaco, quien desde su viaje solidario a África se encuentra fuera de las actividades oficiales. La princesa, de 43 años, parece que aún se está recuperando de una infección otorrinolaringológica, aunque una imagen suya en el cumpleaños de su sobrina indicaba que ya estaba mucho mejor.

El próximo 1 de julio Alberto y Charlène celebrarán su décimo aniversario de boda. Sin embargo, la princesa no hará su reaparición más esperada, pues continúa recuperándose de su infección en Sudáfrica, según ha anunciado.

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