El príncipe Alberto revela en una entrevista la situación actual de su esposa, la princesa Charlène, quien se ha retirado de la vida pública: «No es solo fatiga física», asegura.


Esta semana el Palacio Grimaldi ha anunciado que Charlène de Mónaco se retira temporalmente de la vida pública para descansar y recuperarse por completo de su enfermedad, a la que ha seguido un «estado de fatiga profundo».

Una decisión que la princesa ha tomado conjuntamente con su esposo, el príncipe Alberto, justo pocos días después de que la joven al fin pudiese regresar a casa tras permanecer seis meses en Sudáfrica, donde ha sido intervenida en el quirófano hasta en tres ocasiones.

Palais Princier.

Tras este comunicado se han vuelto a reabrir muchas incógnitas sobre el estado de salud de la princesa. Una es la relativa a su paradero, y es que según el mensaje va a estar en «un lugar confidencial».

Eso hizo que se especulara sobre dónde iba a vivir exactamente Charlène, si en el propio palacio Grimaldi; en un apartamento cercano, de dos habitaciones y a 300 metros del palacio (como había llegado a revelar su cuñada); o incluso en su casa de la playa situada en Roc Agel.

Gtres.

Alberto de Mónaco ha aparecido por primera vez después del anuncio en uno de los compromisos fijos más populares en el Principado: la entrega de regalos a personas desfavorecidas como anticipo a las navidades. En esta cita solía estar acompañado por la princesa Charlène, quien este año ya ha causado baja. Tampoco estará, como han confirmado, en la celebración de Fiesta Nacional, el próximo 19 de noviembre.

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Precisamente es costumbre para el soberano conceder una entrevista antes de esta importante festividad, y lo ha hecho para el diario Monaco-Matin. Aquí ha aclarado algunas noticias sobre la situación de su esposa: «Va mejor, pero todavía necesita reposo y tranquilidad», asegura.

Sobre el lugar donde se encuentra da alguna pista: «No está en el Principado, pero muy pronto vamos a poder ir a verla. No puedo decir más por discreción. Existe una fatiga, que no es física solamente, y no puede tratarse más que con un periodo de descanso y un seguimiento médico».

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El monarca también habla sobre su familia. Durante este tiempo de ausencia de la princesa, se ha volcado especialmente con sus hijos, los mellizos Jacques y Gabriella, que el 10 de diciembre cumplirán siete años. Alberto ha aparecido con ellos en algunos actos oficiales e incluso se los ha llevado de viaje fuera de Mónaco. En dos ocasiones viajaron a Sudáfrica para ver en persona a Charlène.

«Ellos han sufrido con la ausencia de su madre. Es un momento muy importante para su vida: la manera en la que crecen les ayuda a percibir el mundo. Y si uno de los padres está lejos por razones médicas, hace falta que el otro padre esté allí con ellos. Mi prioridad es mi familia«, dice.

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A diferencia de cómo él fue educado junto a sus dos hermanas, con el príncipe Rainiero y la princesa Grace muy ocupados en sus respectivas labores, él quiere marcar una diferencia: «He escuchado mucho a amigos o conocidos decirme que lamentaban no haber podido estar más presentes para sus hijos». Por eso afirma que se ha tomado muy en serio esta faceta «para no tener remordimientos».