«Nuestras decisiones alimentarias, lo que compramos cada día para comer, y nuestra responsabilidad individual son también esenciales», asegura la Reina.


La reina Letizia ha hablado alto y claro con motivo del «Día Mundial de la Alimentación». La mujer de Felipe VI ha grabado un vídeo difundido en el 75 Aniversario de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en el que muestra su evidente preocupación: «La malnutrición en el planeta avanza», afirma con gran seriedad.

Desde el palacio de la Zarzuela y con un traje dos piezas en color rojo, doña Letizia añade que las cifras de desnutrición crecen día a día: «De carencia de micronutrientes, de sobrepeso, y de obesidad según la FAO». Y recalca que no solo se trata de «un asunto de enorme importancia económico y social», es también «una prioridad de salud pública vinculada a la degradación del medio ambiente en su sentido más amplio». 

No olvida el contexto en el que nos encontramos actualmente de pandemia y tiene una mención especial hacia todas aquellas personas que han trabajado duro para que «la epidemia sanitaria no derivase en una crisis alimentaria de consecuencias imprevisibles. Esas personas son todos los trabajadores de la cadena alimentaria. Hombres y mujeres que han asegurado, que una necesidad básica como es la alimentación, estuviera cubierta para la mayoría de los habitantes del planeta». 

La reina Letizia recalca que la «FAO es clara y advierte: Hay aún cientos de millones de personas que no tienen qué comer y muchos más millones que están enfermos por obesidad. Estos desequilibrios deben hacernos pensar en cómo fortalecer los sistemas alimentarios».

Aboga por la producción local, estacional, sostenible y de pequeña escala. «La alimentación saludable es un derecho de todos y España junto con la FAO y otros organismos internacionales de todos los sectores, trabajan para conseguir que sea suficiente, inocua, nutritiva, variada y de calidad que asegure un precio asequible para el consumidor y justo para el productor. Por eso hoy debemos recordarlo. Nuestras decisiones alimentarias, lo que compramos cada día para comer, y nuestra responsabilidad individual son también esenciales. En este Día Mundial de la Alimentación conviene reflexionar sobre ello», concluye.

Su labor como Embajadora Especial de la FAO para la Nutrición 

No es la primera ocasión en la que escuchamos a la Reina, nombrada en 2015 Embajadora Especial de la FAO para la Nutrición, mostrar su preocupación por estos temas. Hace cuatro años acudió en solitario a la Conferencia Global de Salud celebrada en París donde aseguró lo siguiente: «El mayor desafío que tenemos es cómo alimentar a los nueve mil millones de personas que seremos en poco tiempo y conseguir su buen estado nutricional». Explicó que el reto de la salud pública «se manifiesta de forma local pero su escala es planetaria».

Hace dos años, también participó en el ‘Día Mundial de la Alimentación’ y lo hizo de forma presencial desde  Roma como Embajadora Especial. Recordó entonces que 2.600 millones de personas sufren sobrepeso y obesidad. «Nutrir es algo más que alimentar y que las calorías no deberían estar vacías de nutrientes. Es cierto que hay grandes obstáculos, porque los alimentos frescos son caros e inaccesibles para la gran mayoría», dijo. Calificó la alimentación de «desafío de salud global» y una «tarea titánica» que debe contar con un «compromiso» por parte de todos.

Este año, el ‘Día Mundial de la Alimentación’ y el 75 Aniversario de la FAO han coincidido con la celebración de los Premios Princesa de Asturias por lo que el mensaje de la Reina fue grabado con anterioridad en uno de los salones del Palacio de la Zarzuela. Una edición marcada, inevitablemente, por la crisis sanitarias del coronavirus. Los galardones, que cumplen su 40 aniversario, han trasladado su solemne y habitual escenario, el teatro Campoamor de Oviedo, al Salón Covadonga del Hotel La Reconquista.

Robert Smith.

«Ante la situación excepcional generada por la pandemia de la Covid-19», tal y como ha señalado la Fundación Princesa de Asturias, y con el objetivo de «preservar la salud de las personas y minimizar el riesgo de contribución a la expansión del virus», el aforo de los premios se ha reducido considerablemente. Del millar de personas que entran en el teatro, este año solo un reducido grupo de personas han recogido de manera presencial su premio. Una edición atípica en la que ha habido público en la sala. Uno de los momentos más emotivos se vivió cuando se entregó el Premio Princesa de Asturias de la Concordia a los sanitarios que continúan luchando en primera línea contra la Covid-19.