El marido de la Infanta Cristina ofrece en EXCLUSIVA a SEMANA sus confesiones más íntimas, justo cuando acaba de disfrutar de su fin de semana de permiso. Aprovechando la semilibertad, Iñaki Urdangarin ha celebrado su 53º cumpleaños en familia.


Iñaki Urdangarin lleva siendo protagonista de la actualidad muchos años, pero desde que ingresara en prisión, los pasos del marido de la Infanta Cristina son analizados al detalle por los medios de comunicación. Lo ha sido durante todas sus apariciones en el Hogar Don Orione, donde hace el voluntariado, ahora de lunes a viernes. Y también lo ha sido por las mejoras en las condiciones de su condena. De hecho, desde hace apenas unas semanas, el cuñado del Rey Felipe VI puede ir a su casa un fin de semana al mes, lo que le permite disfrutar de su familia.

El marido de la Infanta Cristina es uno de los protagonistas del nuevo número de SEMANA, que ofrece en EXCLUSIVA sus confesiones más íntimas, apenas unos días después de que haya disfrutado de un fin de semana en familia celebrando su 53º cumpleaños y haya vuelto a su nuevo hogar, el Centro de Inserción Social Melchor Rodríguez García, situado en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, donde tiene que acudir a dormir salvo un fin de semana al mes, que podrá ir a casa a dormir.

Volvía a la cárcel tras disfrutar de su fin de semana de permiso

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En SEMANA hemos podido hablar con una de las personas de su círculo más cercano que nos ha pormenorizado las vivencias y los miedos que el exduque de Palma le ha confesado. Urdangarin asegura que «en Zarzuela me tienen prohibida la entrada». Pero nos hablan de lo que ha sido su vida en la cárcel de Brieva.

Para el yerno de Juan Carlos I el apoyo de sus hijos durante esta época tan complicada para él ha sido fundamental para sobrellevar la difícil situación: «Hablar con mis hijos me ha ayudado a superar la soledad», convencido de que gracias a ellos, la estancia en Brieva ha sido más llevadera. También habla de sus miedos con su nueva situación y se compara con su socio Diego Torres e incluso habla del Rey emérito.

Lee las confesiones más íntimas de Iñaki Urdangarin en SEMANA

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La vida en la cárcel no ha sido fácil. Iñaki Urdangarin ingresó en prisión en 2018 y dos años y medio después de su entrada en la cárcel, el marido de la Infanta Cristina goza de un régimen de semilibertad. Los días han pasado, pero a Iñaki no ha sido fácil cumplir la condena. SEMANA ha tenido acceso al testimonio de una persona de su entorno más cercano que asegura que el exduque siente pavor ante su nueva vida en el Centro de Inserción Social de Madrid: «Le aterra convivir con otros presos», apunta. Después de dos años y medio en soledad, ahora toca reencontrarse con otros presos en el CIS.

Podrás leer todas las confesiones más íntimas y esperadas de Iñaki Urdangarin en el nuevo número de SEMANA, a la venta desde este miércoles en tu kiosko o supermercado más cercano. Se trata de unas declaraciones que ofrece en EXCLUSIVA una persona del entorno del exduque a este medio y que os mostramos en el nuevo número.

Ya goza de un régimen de semilibertad

Aunque no ha podido celebrar con la llegada del nuevo año que le hayan concedido el tercer grado, Prisiones sí decidió flexibilizar las condiciones de su condena. De hecho, Iñaki Urdangarin seguirá cumpliendo con la condena en un Centro de Inserción Social y no en la cárcel de Brieva. Además, podrá ir a su casa un fin de semana al mes y trabajará de lunes a viernes como voluntario en el Hogar Don Orione.

El Centro de Inserción Social que se ha elegido para Iñaki Urdangarin es el de Alcalá de Henares, en Madrid. En cuanto a su asistencia al Hogar Don Orione antes de que se le haya concedido esta semilibertad era de tres días a la semana. Ahora lo hará cinco días para cumplir con su voluntariado.

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La Junta de Tratamiento de la cárcel de Brieva solicitó el tercer grado para Iñaki, pero el tiempo que llevaba en prisión hizo que no se aceptara. Cabe recordar que fue condenado a cinco años y cinco meses de prisión por delito continuado de prevaricación, fraude a la Administración Pública, tráfico de influencias y dos delitos contra la Hacienda Pública.

Los magistrados no se lo concedieron porque consideraron que «la conducta global del interno una evolución suficientemente favorable, por el momento, que permita inferir una capacidad para llevar en lo sucesivo un régimen de vida en semilibertad, siendo precisa la consolidación de la evolución personal del mismo».