Los Reyes y sus hijas presiden el 12 de octubre más atípico: sin desfile militar y sin recepción en el Palacio Real.


Sin desfile militar en el paseo de la Castellana de Madrid, sin recepción y besamanos en el Palacio Real y todos con mascarilla… La Fiesta Nacional de 2020 se ha visto reducida al máximo debido a la pandemia, pero hay algo que no ha cambiado en esta edición: la presencia de la Familia Real al completo. Los Reyes Felipe y Letizia, acompañados como siempre por sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, han acudido a la plaza de la Armería (situada frente al palacio) para presidir una ceremonia que también, en esta nueva manera, ha sido muy especial. Su lema ya dice mucho: «El esfuerzo que nos une».

La Familia Real ha reaparecido tras el pasado verano, cuando les vimos a todos juntos por última vez en Mallorca. En este tiempo han tenido tiempo de retomar sus compromisos oficiales los mayores y de volver al colegio las niñas, e incluso sufrir un sobresalto al dar un positivo en coronavirus en la clase de la Princesa de Asturias, lo que la obligó a guardar la cuarentena en La Zarzuela. Una vez superado todo esto, los cuatro miembros del «núcleo duro» real han regresado para celebrar una fiesta muy querida e importante en España.

UNA CEREMONIA MUY DIFERENTE

Las circunstancias han obligado a cambiar los protocolos habituales de esta ceremonia. Los Reyes y sus hijas han llegado a la plaza de la Armería sobre las 12 del mediodía. Recordemos que este fue el mismo escenario que acogió el Homenaje de Estado a las Víctimas del Coronavirus el pasado julio. Tras los saludos a las autoridades, entre ellas al presidente Sánchez, los Reyes y sus hijas se han colocado en un pódium mientras ha sonado el Himno Nacional, al tiempo que se realizaban unas salvas de cañones en la explanada de Canterías. Posteriormente Don Felipe, vestido con el uniforme de capitán general del Ejército del Aire, ha pasado revista a las unidades militares desplegadas en el patio. Luego han saludado al resto de representantes políticos que han asistido a la cita.

Tras esto la Familia Real se ha colocado en una tribuna de honor situada frente a la fachada del Palacio Real para disfrutar del acto. La Princesa Leonor se ha sentado a la derecha de su padre, el Rey, luciendo en el pecho su condecoración del Toisón de Oro, mientras que la Infanta Sofía lo ha hecho a la izquierda de su madre, la Reina. Se ha izado la bandera de España y ha vuelto a sonar el Himno Nacional. El tradicional Homenaje a los Caídos, la corona de flores y el himno de «La muerte no es el final» representan algunos de los momentos más emotivos de este ceremonial cada año. A continuación ha sobrevolado la plaza el escuadrón aéreo de la Patrulla Águila dejando su estela con los colores nacionales para dar paso a un mini desfile militar.

LA ILUSIÓN DE LEONOR Y SOFÍA

Leonor y Sofía han disfrutado desde niñas de la espectacular parada militar en La Castellana (aún recordamos su interés al ver pasar los aviones o al ver la cabra de La Legión). En esta ocasión también lo han hecho, aunque en una versión más sencilla, de los más de 4.000 efectivos que desfilaron el año pasado a los 527 de este. Una representación de todas las unidades del Ejército que han pasado por delante del monarca y su familia con la misma solemnidad de siempre. La Legión, que este año cumple su centenario, y representantes de diferentes cuerpos, como la UME y la Guardia Real, han tenido una parte de mayor protagonismo. Los segundos han recibido una condecoración por la Operación Balmis en reconocimiento a su labor de apoyo fundamental durante los peores meses de la pandemia.

Después del desfile, los Reyes tenían por costumbre recibir a una amplia representación de la sociedad española en el Palacio Real, con más de 1.000 invitados de todos los ámbitos (políticos, periodistas, artistas, científicos, etc), pero en esta ocasión esta parte ha tenido que suspenderse para evitar riesgos. Con esto ha finalizado una Fiesta Nacional, sin duda, muy diferente.