Días grandes en Oviedo, donde ayer se entregaron los Premios Princesa de Asturias. Cuando el nombre de Leonor se alzó por todas partes, entre el sonido de las gaitas y el aplauso de los paisanos. Porque sí, la protagonista absoluta ha sido ella, Leonor, la misma que bautiza a estos galardones y que ayer se estrenó aunando historia, tradición y símbolos para la monarquía española. Sus padres, los Reyes, no podían sentirse más orgullosos. Así lo reconoció el propio Don Felipe durante la ceremonia, «muy especial», llenos de emoción, ilusión… ¡y nervios! Tras el primer discurso de su vida, la Heredera ha dado otro paso al frente en su camino institucional, y SEMANA ha podido vivirlo de cerca.

15Leonor, onduladas en la alfombra azul del teatro Campoamor

La Familia Real y la Reina Sofía aparecieron a las puertas del teatro Campoamor poco antes de las 6:30 de la tarde. En eso el ritual no ha cambiado. Los últimos serán los primeros. Vítores, gaitas, algunos grupos formados por niños, seguro que en honor de la Princesa… Leonor y Sofía recibiendo el cariño de los asturianos con sus mejores galas. Azul y rosa, de nuevo, pero con hilo brillante, que para eso era fiesta. Y nada de trencitas: melenas sueltas y semionduladas con plancha, porque ya son unas señoritas. Eso sí, las bailarinas ultraplanas no se las quitan.

Letizia, en borgoña y sin excentricidades, triunfa con otro Varela.

Leonor y Sofía, reinas del estilo en oviedo.

14La Princesa, a la derecha de su padre

Una vez dentro los Reyes y sus hijas se aposentaron en la mesa presidencial situada sobre el escenario. Mucho se especuló sobre si la Infanta estaría allí o no, o si acompañaría a su abuela Sofía en el palco. Pero no. De momento no quieren hacer (más) distinciones de las necesarias. Las hermanas van siempre juntas, en «equipo».

Todas las fotos de los Premios Princesa de Asturias: alfombra, ceremonia…

Paloma Rocasolano, una abuela deslumbrante.

13La familia Ortiz, juntos en la misma fila

Abajo, en el patio de butacas, las contemplaban con arrobo sus abuelos maternos, Paloma Rocasolano y Jesús Ortiz, sentados en la misma fila, pero separados por cuatro ‘cuerpos’. El padre de la Reina estaba con su esposa, Ana Togores; seguidos de la bisabuela Menchu Álvarez del Valle, su hermana, Telma, y la nueva pareja de esta, el abogado irlandés Robert Gavin Bonnar. Cuando al fin ha habló su sobrina, toda la familia escuchaba con las manos unidas en torno al pecho, presos de amor y orgullo.

La lección magistral de estilo y saber estar de la Reina Sofía.

12Telma y su nuevo amor, puesta de largo súper oficial

Telma y su novio presenciaron la gala casi en todo momento cogidos de la mano. Muy románticos. Y la hermana de Letizia fue, sin duda, la más expresiva del grupo. Aplausos intensos, risas, tensión, miradas emocionadas…

11Románticos con la bendición real

Con su asistencia a este acto tan emblemático, Telma y Gavin han firmado y afirmado su amor por todo lo alto, ante todos. El abogado ha entrado en la familia con buen pie. Y ellos mismos han juntado a los suyos sin problemas. Unas horas antes, esa misma tarde, SEMANA fue testigo de cómo Gavin salía de una tienda en el centro de Oviedo con sus dos hijos, fruto de su matrimonio con Sharon Corr, y la hija de Telma, Amanda. ¡Se llevan de maravilla!

10La bisabuela Menchu, encantada

Menchu era felicitada por algunas personas a su alrededor tras las palabras de la niña, su bisnieta… Sobre todo cuando mencionó que ella también lleva sangre asturiana. El teatro estalló en aplausos, como no podía ser de otro modo. De blanco de arriba a abajo, ¿quién no firmaría por 91 años así?

9Casi cinco minutos para la historia

Durante la ceremonia, en más de una ocasión Leonor se había removido un poco en su asiento, pero sin dejar de sonreír y con aparente tranquilidad. Alrededor de las 7:30 horas de la tarde, la Princesa pronunció sus primeras palabras en público, tal y como hiciera su propio padre, en el mismo lugar, pero 38 años atrás, en 1981. Todo se había preparado con mimo para confluir en ese escenario. Nos cuentan que padre e hija elaboraron juntos, dentro de los límites, este discurso que será recordado para siempre. La voz aún infantil de la Heredera resonó en el teatro. En total, cuatro minutos y 16 segundos de discurso.

8Don Felipe, un padre más que nunca

Realmente se palpaba la emoción. Pero sobre todo la de sus padres y con Don Felipe reviviendo su propia historia. La voz quebrada del monarca en más de un momento durante el discurso posterior al de su hija, con el que cerró los Premios, así lo reflejaba.

Leonor, por primera vez, recibe a sus premiados.

7Bien hecho

Al término del discurso de Leonor, padre e hija se dieron la mano, satisfechos. También un beso. Muy bien, le decía el Rey. Luego la Princesa se fundía en un abrazo con su madre y con su hermana. Los Ortiz volvían a aplaudir con fuerza desde su sitio. En su discurso, impecable para una niña a punto de cumplir los 14 años, Leonor no se olvidó de mencionar a su abuela la Reina Sofía (otro aluvión de aplausos), aunque daba la sensación de que esta se sentía algo «sola» en su palco.

Letizia estrena un vestidazo de Pertegaz en Oviedo.

6Letizia, relajada, en segundo plano

Letizia estaba feliz por su hija; se notaba. Y encantada de ceder el plano a su favor. Durante la ceremonia dio la impresión de disfrutar el momento, de tener tiempo para saborearlo, de recrearse, mirando al frente, buscando a su familia, tan relajada que le vimos darse palmaditas en un lado del muslo mientras hablaba Solana…

5Leonor, la presidenta, conociendo a «sus» premiados

La jornada no pudo ser más intensa para la Familia Real, y en particular para la Princesa Leonor. Tras presidir toda una mañana de audiencias en el hotel La Reconquista de Oviedo, la Heredera comenzó a ejercer su función como Presidenta de la Fundación que lleva su nombre. Era muy tierno comprobar cómo trataba de buscar la mirada de aquellos a los que saludaba. Apunte histórico: llegado el turno de los galardonados en el Campoamor, Leonor se estrenó con el ganador en la categoría de las Artes, el director de teatro, cine y ópera Peter Brook, de 94 años. Por la mañana, este mismo, al recibir su insignia de manos de la Princesa, le había tocado la carita a ella y después a su hermana como un orgulloso abuelo.

4Los Reyes y sus hijas, en el almuerzo en el Reconquista

Para los que pudiesen pensar en los nervios previos a la ceremonia, debemos aclarar que los Reyes y sus hijas asistieron al tradicional almuerzo en el hotel La Reconquista. Los salones abarrotados de invitados, buscando sitio de una mesa a otra, para degustar un bufé en el que podías servirte quesos asturianos, jamón, ensaladas, crudités, merluza, carrillera, quiche de verduras y, por supuesto, fabada asturiana y arroz con leche, entre muchas otras cosas. Los Reyes y sus hijas comieron un poco antes que el resto, junto a los representantes de la Fundación y galardonados, y muy distendidamente, por lo que nos comentó Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias. Se retiraron algo antes con tiempo para prepararse para la ceremonia. Pero sin hambre.

3Un momento muy esperado

Hablábamos antes de la soledad de Doña Sofía. Pues para demostrar que nada de eso, esta imagen. Ambas Reinas se juntaron ya a la salida del teatro Campoamor, mientras volvían a sonar las gaitas, y no dudaron en caminar unos pasos abrazadas. Un gesto simpático, de cariño y reconocimiento para alguien tan querida como la reina emérita.

2Un abrazo entre Reinas

Por cierto, al salir del teatro, Letizia se había enganchado el bajo de su flamante vestido de Varela con un tacón, sin mayores consecuencias. ¿Sería por eso este buen humor? Lo cierto es que este abrazo entre risas ponía un broche de oro a una jornada inolvidable.

1La Princesa que reinó en sus premios

Y de nuevo Leonor. Ella fue quien cerró la comitiva real a la salida del teatro, tras los Reyes y su hermana. Enfiló el pasillo mirando a ambos lados (al pasar, saludó de nuevo a su abuela Paloma y al fondo de la fila Ortiz), sin escatimar sonrisas dulces y algo tímidas. Parecía no querer marcharse de allí; estaba viviendo un sueño, moviendo su vestido con florecillas azules, saludando sin parar… Su debut salió perfecto, de sobresaliente, como su acento inglés, y al meterse en el coche de vuelta a su hotel, aún seguía mirando por la ventanilla y agitando su mano sin parar…