Iñaki Urdangarin ha pasado sus días en libertad en casa de la infanta Elena. Ha sorprendido a muchos, pero ahora se desvela el motivo real de estas visitas


Iñaki Urdangarin poco a poco comienza a sentirse libre, aunque deba dormir en prisión hasta que termine su condena por diversos delitos como malversación, estafa, fraude fiscal, prevaricación, falsedad y blanqueo de capitales. El que fuese duque de Palma hasta que el Rey Felipe le retiró esta condición a él y su hermana, la infanta Cristina, ya ha accedido por fin a un estadio de semilibertad, después de que el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 1 de Castilla y León estimara concederle el tercer grado hace tan solo dos semanas. Después de dos años y medio cumpliendo condena en una cárcel de mujeres en Ávila, ahora Iñaki Urdangarin cumple el resto de sus días como reo en el centro de reinserción social Melchor Rodríguez García. Aunque mejor dicho que allí pasa sus noches, dado que desde que ya puede campar a sus anchas en libertad ha realizado numerosas visitas a su cuñada, la infanta Elena. Un gesto que ha sorprendido a propios y extraños, pues se desconocía que su vínculo personal fuese tan sólido como para compartir los días en solitario en el interior de la misma vivienda.

Eso sí, ahora se ha conocido el motivo de estas insistentes visitas, producidas a diario. El coche de Iñaki Urdangarin llega al domicilio de la duquesa de Lugo sin hacer parada y tratando de pasar desapercibido ante miradas ajenas y, especialmente, ante la presencia de la prensa en las inmediaciones del edificio. En su interior pasa largas horas junto a su cuñada y ambos han acordado la misma estrategia del silencio, lo que ha acrecentado el desconcierto ante estos encuentros que no todos llegan a comprender. Pues bien, ya se ha desvelado el motivo real por el que Iñaki Urdangarin aprovecha sus primeros días de libertad para compartir tiempo con la infanta Elena en su casa, para después regresar al centro de reinserción social para descansar y volver a cubrir el recorrido y pasar un nuevo día junto a su cuñada.

Vídeo: Europa Press

Para acceder al tercer grado, Iñaki Urdangarin no solo ha tenido que acreditar que tiene un empleo, en su caso como voluntario en el Centro Don Orione de Pozuelo de Alarcón, donde ahora acude a diario. También era necesario que fijase un domicilio de arraigo, en el que poder encontrarle en caso de que sea necesario, pese a que acuda cada noche a dormir al centro de reinserción social. Y es aquí donde entró en juego la infanta Elena, dispuesta a todo para ayudar a su hermana y a su cuñado, que no ha tenido reparo alguno en ‘prestarle’ su casa para que las autoridades penitenciarias lo registren como punto de arraigo mientras dure su estancia en Madrid. Algo que ha llamado mucho la atención, puesto que en un principio se consideraba que Iñaki Urdangarin presentaría la casa de su hijo Juan como el domicilio en el que fijaría sus horas de libertad, cuando no está trabajando como voluntario o durmiendo bajo control.

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Un gesto que demuestra su especial vínculo

La infanta Elena parece vivir ajena al qué dirán y no ha tenido reparos nunca en demostrar que por encima de todo está su familia. No le importaba que la atención mediática se fijase en su hermana y su cuñado en pleno revuelo del ‘caso Nóos’, cuando todo pendía de un hilo y su horizonte judicial era bien negro. Ella estuvo a su lado y poco o nada le importaba lo que decían la opinión popular o los medios de comunicación. Pues ahora menos. No estaba dispuesta a dejar que Iñaki Urdangarin no pudiese acceder al sistema de semilibertad del tercer grado si en su mano estaba que el magistrado se decantase por el sí. Un gesto de generosidad y compromiso no solo con su cuñado, sino también especialmente con su hermana, la infanta Cristina, que tanto ha sufrido en los últimos años por los devaneos de su marido al frente del Instituto Nóos, que casi estuvo por encerrarla entre rejas a ella también.

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La infanta Elena le ha abierto la puerta de su casa de par en par a Iñaki Urdangarin y no le importa que el centro de todas las miradas se fije en su domicilio personal. Total, ya está acostumbrada a saludar a los reporteros que hacen guardia en su portal cuando se los encuentra a diario. Sus viajes a Abu Dabi para estar junto a su padre, el Rey Juan Carlos, la deliberada infracción de las restricciones contra el coronavirus por parte de sus hijos, Victoria Federica y Froilán, y ahora la visita de su cuñado hacen que la casa de la infanta Elena se haya convertido en el centro de la noticia.

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