La Infanta Pilar tenía un importante patrimonio, sin embargo, tras su muerte se empezó a diluir. La casa que tenía en Puerta de Hierro parecía estar abandonada y, de hecho, allí no vivía nadie, no siendo esta la única novedad de sus mansiones. La otra vivienda, su residencia de vacaciones, situada en la urbanización Sol de Mallorca, vuelve a estar en venta de nuevo, lo que ha llamado profundamente la atención. Un inmueble de dos plantas que ella compró en 1999, aunque lo especial está en el exterior, pues cuenta con 1000 metros cuadrados. Vistas al mediterráneo, una enorme piscina y un enclave privilegiado son solo algunos de los detalles que la convierten en un lugar de ensueño. Ha sido a principios de año cuando han vuelto a colgar el cartel de ‘se vende’, lo que provoca grandes incógnitas.

infanta Pilar casa mallorca
Gtres

Fue el pasado año cuando saltó la noticia de que un matrimonio inglés había adquirido la casa, pero solo unos meses más tarde vuelve a estar en el mercado. Ahora vuelve a primera línea mediática debido a que se ofrece por 4,9 millones de euros si se realiza en él una reforma previa o bien casi tres millones de euros si se compra tal y como está. De momento, el jardín está un poco descuidado y hay una palmera derruida, aunque esto con el cuidado de los jardineros puede estar perfecto en poco tiempo. En dicho anuncio aparece como reclamo quién fue su anterior propietario, un dato que a más de uno podría resultar curioso: «Una construcción de 1984 propiedad de Pilar de Borbón, hermana del rey Juan Carlos». 

La Infanta Pilar quería volver a su casa de Mallorca antes de morir. Este fue uno de sus deseos, según desveló una de sus amigas tras su muerte, sin embargo, no se pudo cumplir. A pesar de que a la hermana del Rey emérito le gustaba disfrutar de esta casa, donde recibía amigos para almuerzos o donde organizaba encuentros para hacer gala de su sentido del humor, no fue posible su regreso debido a su enfermedad.

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Aunque esta isla no siempre les trajo alegrías. Cabe recordar que en su momento fueron demandados por un vecino de otro domicilio, ya que este estaba en desacuerdo con las obras que habían realizado. Aseguraba que le tapaban la visión, aunque tan solo había subido unos centímetros el techo, siendo los suficientes para que les obligaran a dar un paso atrás. Tras la demanda no pudieron conservar las obras y ellos decidieron derribar la casa y venderles el terreno al susodicho.

A su muerte, quedaron varios inmuebles en Madrid, piezas históricas de joyería o una empresa, no obstante, esto ha variado. Sus hijos tenían claro que para evitar costes de mantenimiento debían darle salida a las propiedades, por lo que se pusieron manos a la obra para que no quedaran flecos pendiente. Fue hace dos años cuando la Infanta Pilar murió a los 83 años en Madrid al no poder superar el cáncer de colon que padecía.