La reina Isabel de Inglaterra ha vuelto al trabajo. Hace unos días retomaba sus compromisos para atender una audiencia a través de videollamada, pero hoy lo ha hecho en persona, lo cual da buena idea de su recuperación tras haber superado el coronavirus. A sus 95 años, la soberana ha reaparecido en el Castillo de Windsor para recibir al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

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El encuentro se ha producido en uno de los salones de esta residencia, el que suele utilizar para estas citas. Es justo cuando se acaba de conocer su decisión de instalarse definitivamente en sus aposentos. En los últimos dos años la soberana cada vez pasaba más tiempo en Windsor (de hecho, allí pasó lo más crudo de la pandemia junto a su marido, el duque de Edimburgo), y es sabido por todos que es su residencia favorita.

Por eso ahora ya no piensa regresar al palacio de Buckingham, en pleno centro de Londres. Isabel II se encuentra muy a gusto en Windsor, rodeada de campo, mucho más tranquila, y cerca de donde reposan sus seres más queridos, entre ellos su propio esposo.

reina isabel, justin trudeau
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La audiencia con Justin Trudeau se ha saldado con gestos muy cariñosos y de cercanía entre ambos. La reina tendió su mano al mandatario, considerado uno de los hombres más atractivos del mundo, y este la saludó con mucha ternura. Un detalle muy positivo es que en esta ocasión no se apoyaba en el bastón del que no se separaba últimamente.

No hay duda de que Isabel II está preparada de nuevo para sumir estas tareas consideradas ‘ligeras’, gozando además de la comodidad de no tener que salir de casa.

Se trata de cuidarla. Desde hace un tiempo su agenda oficial se ha venido adaptando a sus nuevas circunstancias físicas. A finales de 2021, la reina tuvo que guardar reposo durante un par de semanas por primera vez en su vida, e incluso llegó a estar ingresada en el hospital durante una noche.

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La noticia de que había dado positivo en covid sentó como un jarró de agua fría e hizo saltar todas las alarmas. La avanzada edad de la monarca (cumplirá 96 años el próximo 21 de abril) dio lugar a una gran preocupación, aunque desde el principio en palacio se dijo que tenía síntomas leves, parecidos a un resfriado. La mejor prueba de que esto efectivamente es así es su vuelta ‘a escena’.

Es más, en un momento dado, el primer ministro Trudeau (50) estalló en una carcajada después de que la reina le comentara algo, al tiempo que ella mostraba una inusual inexpresividad. Tampoco ha perdido el humor, y ese es el mejor de los síntomas.

Lo más curioso es que el político conoce a la soberana desde los cinco años, pues su padre, Pierre Trudeau, fue uno de los primer ministros más longevos de Canadá. Y además este es el país que más ha visitado la soberana durante su reinado, más de veinte veces.

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Justin Trudeau habló poco después de su encuentro: «Tengo el privilegio de conocer a Su Majestad desde hace 45 años. Durante nuestra conversación, ella estuvo tan perspicaz como siempre y muy interesada en lo que está pasando. Me preguntó toda clase de cosas sobre Canadá», dijo él en la rueda de prensa posterior.

A nadie le ha pasado inadvertido otro simbólico gesto en este escenario. Y es que la mesa estaba presidida por un jarrón con flores amarillas y azules, en clara alusión a la bandera de Ucrania. Hace unos días trascendió que la duquesa Camilla de Cornualles y la propia soberana han efectuado un donativo monetario para ayudar a paliar la situación de aquel país.

Todo el mundo quiere cuidar a su reina, que es una institución y todo un símbolo para los británicos, que además este año está celebrando su Jubileo de Platino por sus 70 años en el trono.