La historia de amor de Carlos y Diana encandiló al planeta, pero pronto se rompería el hechizo del cuento de hadas. Así empezó todo…


Hoy 24 de febrero se cumplen 40 años desde el anuncio de compromiso del príncipe Carlos de Inglaterra y Diana de Gales. Todo un acontecimiento en aquel 1981, en el que todo el mundo quería ver un cuento de hadas moderno. El heredero británico y su bella y joven dama se presentaron ante los medios tras un brevísimo noviazgo de seis meses. Pasado el tiempo, sabemos que no todo era de color de rosa, pero al menos en ese momento, al menos la prometida, no podía ser más feliz. Así fue aquel día histórico para los Windsor, cuando ‘Lady Di’ entraba en sus vidas como un torbellino. La Familia Real británica no sospechaba entonces el poder que aquella tímida aristócrata de 19 años podría llegar a alcanzar convertida ya en la  ‘princesa del pueblo’.

El príncipe Carlos tenía 32 años y ya se le consideraba un soltero de oro de la realeza. Había tenido varios romances y un gran amor, Camilla Shand, para entonces ya casada con otro, pero a quien nunca terminó de renunciar del todo, como se supo con el tiempo. Lady Diana Spencer, hija de una familia de la nobleza, tenía 19 años y ningún pasado amoroso. Trabajaba en un parvulario en Londres y compartía piso con sus tres mejores amigas. Cuando se apuntó a su relación con el heredero, todos los medios se lanzaron sobre ella y la adoraron al instante. Joven, guapa, sencilla, dulce… Parecía perfecta. Cuando el 24 de febrero de 1981 caminó del brazo de su príncipe como su prometida y futura esposa, Diana empezó su particular destino hacia estrellato, aunque estuviera lleno de luces y sombras.

COMPROMISO EN BUCKINGHAM

La pareja paseó por los jardines del palacio de Buckingham posando ante las cámaras. Diana vestía un clásico traje de chaqueta y falda azul con una blusa de lazada estampada con gaviotas. Llevaba calzado plano para no sobresalir demasiado por encima de su novio. Su pelo corto con denso flequillo ya era tendencia entre las jóvenes de todo el mundo. Se decía que solo se habían visto trece veces antes de su compromiso. Había sido un amor fulgurante…

La realidad es que el Príncipe de Gales había conocido a Diana en 1977, cuando ella tenía solo 16 años y él salía con su hermana mayor, Lady Sarah. Carlos afirmaría más tarde que le pareció «muy alegre y divertida». La llamaba «zanahoria» por su pelo. Para Diana él era «bastante increíble». Diana ya era buena amiga del príncipe Andrés, quien en agosto de 1980 incluso la invitó a un fin de semana al castillo de Balmoral. Pero este se puso enfermo con anginas y fiebre, por lo que llamó a su hermano mayor para acompañarla. El reencuentro entre Carlos y Diana fue muy distinto y él miró a la muchacha con otros ojos. En noviembre se le declaraba a bordo del Tren Real, pero al principio ella dijo «no». Él siguió insistiendo, incluso le regaló un coche rojo a su amada… Hasta que Diana lo tuvo claro y aceptó su proposición.

LAS PRIMERAS PALABRAS DE CARLOS, CON HUMOR BRITÁNICO

El día de su compromiso el príncipe Carlos pronunció estas primeras palabras ante los reporteros: «Estoy verdaderamente encantado y francamente sorprendido de que Lady Diana esté dispuesta a darme su brazo». En la posterior entrevista con la BBC también contó que había pedido matrimonio a Lady Di hacía tres semanas, justo antes de marcharse a un viaje oficial a Australia. Aunque pensó que la joven se lo pensaría mientras él estuviera fuera, lo cierto es que ella contestó al instante que «sí». «No fue una decisión difícil. Era lo que deseaba, es lo que quiero», añadió Diana.

Otro momento que causó cierto estupor, sobre todo en la novia, fue cuando un periodista preguntó si estaban enamorados. Ella respondió: «Sí, por supuesto que lo estamos». Mientras que Carlos dijo: «Lo que sea que quiera decir enamorados». Diana de Gales comentaría mucho tiempo después que «aquello me descolocó por completo. Pensé que era una respuesta extraña. Me traumatizó».

La prometida mostró su anillo de compromiso: una espectacular pieza con un zafiro ovalado de 12 kilates rodeado por 14 diamantes, montado sobre oro blanco de 18 kilates. El mismo que le fue entregado años después a Kate Middleton en su compromiso con el príncipe Guillermo, hijo mayor de Diana. La duquesa de Cambridge siempre lo luce en su mano como homenaje a la que hubiera sido su suegra y adorada madre de su marido. El 29 de julio de 1981, solo cinco meses después de su compromiso, Carlos y Diana se casaban en la catedral de San Pablo de Londres. Y el resto ya es historia.