El diario alemán Bild no podrá publicar el reportaje de Guillermo y Máxima mientras disfrutaban de sus vacaciones en Grecia en plena pandemia.


Los reyes Guillermo y Máxima de los Países Bajos no están teniendo su mejor año en cuestiones personales. De hecho están atravesando la que se puede considerar la crisis de popularidad más grave de su reinado a raíz de una serie de comportamientos por los que incluso han tenido que pedir un perdón público. Sin embargo, las últimas noticias que protagonizan les deben haber alegrado. Y es que, según la Justicia, el diario alemán Bild no podrá publicar las fotos que les hicieron el pasado verano durante las vacaciones de la Familia Real holandesa en Grecia.

El monarca es muy celoso de su intimidad, por lo que fuera de la agenda oficial apenas se puede ver nada concerniente a su vida y mucho menos publicar. La Casa de Orange es muy estricta al respecto y no duda en dar avisos para que eso no suceda en virtud de un código para los medios suscrito en 2005, o de lo contrario se entraría en una especie de lista negra. Así tratan de evitar posibles imágenes, no solo de los reyes sino especialmente de sus hijas, las princesas Amalia, Alexia y Ariane, que causen incomodidad.

Foto: Gtres

SUS VACACIONES EN GRECIA

Pese a todo, no todo está bajo su control y hay situaciones que se les escapan de manera inevitable. Así ocurrió el pasado agosto, cuando Guillermo y Máxima fueron captados por el diario Bild mientras pasaban una jornada navegando en su yate por la isla griega de Mikonos. Hay que recordar que los reyes, grandes amantes del país heleno, disponen de una segunda residencia en Doroufi, cerca de Kranidi, en la península del Peloponeso, que adquirieron en 2012.

Esta visita era confidencial, ya que la Casa Real de los Países Bajos no comunica el paradero del Jefe del Estado durante sus vacaciones, pero además se da la circunstancia de que estábamos en plena situación de pandemia mundial y su país había decretado el confinamiento parcial de sus ciudadanos, por lo que estas imágenes levantaron una enorme ola de críticas.

En las fotos se veía al matrimonio a bordo de su nuevo yate, bautizado como «Alma», que les ha costado casi dos millones de euros, y cuenta con todas las comodidades pese a sus ‘solo’ 16 metros de eslora. No en vano se le considera «el yate de lujo más pequeño del mundo». El caso es que Guillermo y Máxima lo estaban disfrutando al máximo, bordeando la isla y zambulléndose desde la lancha en el incomparable azul del Mediterráneo. En algunas instantáneas el rey ayudaba a su esposa a subir a la embarcación, entre risas y gestos que poco tienen que ver con el protocolo de palacio. La reina lucía espléndida en biquini, algo que tampoco es usual descubrir en la realeza.

SI PUBLICAN SUS FOTOS PAGARÁN UNA MULTA DE 250.000 EUROS

Una vez conocido que les habían ‘pillado’, se pusieron en marcha por la vía legal tal y como acostumbran cuando creen que sus derechos de intimidad se ven vulnerados… y un juez les ha dado la razón. El Bild no podrá publicar las fotos de aquel reportaje de verano, a riesgo de pagar una multa de 250.000 euros. Así lo ha confirmado la propia Casa Real holandesa a través de un comunicado. «El derecho a la protección de la privacidad supera al argumento de que las fotos contribuirán al debate público», aseguran.

Una buena noticia que llegaba tras varias disculpas públicas. Durante su verano griego, también habían tenido que lamentarse por aparecer en una fotografía (sin mascarillas) junto al dueño del restaurante en la isla griega de Milos. Posteriormente, a finales del pasado mes de octubre, los reyes de nuevo se ‘escaparon’ a Grecia, pero salió a la luz y se vieron obligados a regresar en apenas 24 horas.

Ya de regreso a Holanda, Guillermo y Máxima comparecían con gesto adusto en un vídeo oficial para pedir disculpas: «Nuestro viaje a Grecia ha provocado fuerte reacciones en muchos holandeses. Nos duele haber traicionado vuestra confianza. Fue muy imprudente no tomar en cuenta el impacto de las nuevas restricciones en nuestra sociedad», recalcando que «no somos infalibles». Ahora se sienten satisfechos de haber atajado la polémica… y de que nadie pueda verles en bañador.