Un vientre plano es el deseo de todos, y todavía más cuando llega el verano. Alimentación, variar los ejercicios y un sueño reparador son algunas de las claves


Lucir un vientre plano es uno de los objetivos más deseados, y todavía ahora que ya ha llegado el momento de quitarnos la ropa y empezar a pensar en el biquini. El abdomen es uno de los puntos donde más grasa, y antes, se acumula, y donde cuesta más eliminarla. La producción y regulación hormonal juega un papel importante en ello y hace que muchas veces sea difícil de reducir la zona.

Para poder tener un vientre plano hay que saber que esta zona no solo se trabaja y tonifica a base de abdominales. Hay otro, conceptos que debemos conocer y técnicas que debemos seguir, y es por eso que los profesionales de Metropolitan nos han elaborado esta guía con consejos prácticos y rutinas  para lograr nuestro objetivo.

Los pautas para conseguir ese vientre plano tan deseado

Déficit calórico. Antes de comenzar a tonificar el abdomen es necesario deshacernos de la adiposidad localizada. Para ello hay que gastar más calorías de las que consumimos. Solo así podremos quemar, en forma de energía las reservas de grasa en nuestro cuerpo. Es habitual que durante los primeros días de hacer ejercicio tengamos más apetito y comamos más, por la mayor demanda energética inducida por el ejercicio. Es importante estar atentos a ello, ya que una mayor ingesta podría llevarnos a mantener nuestro peso a pesar del incremento de actividad.

Además, los resultados derivados del ejercicio nos pueden también hacer mantener el peso, en la medida que nuestra composición corporal cambia pero no el peso sobre la báscula (perdemos grasa y ganamos masa muscular).
Generalmente con comer raciones ligeramente más reducidas de lo habitual o introducir, en las mismas comidas, alimentos menos densos calóricamente será suficiente.

Alimentación. Si queremos aplanar el abdomen, además de entrenar, tenemos que mantener una dieta equilibrada que complemente a la actividad que hagamos, y nos permita reducir porcentajes de grasa corporal.

Ejercicios. Lo ideal es practicar ejercicios que eleven el gasto energético. Se aconseja realizar entrenamientos de alta intensidad, entre 3-4 días semana, para elevar el metabolismo basal y así quemar calorías no solo al entrenar sino también en reposo, una vez se haya terminado.
Si, por el contrario, toleramos mejor las sesiones de menor intensidad, requerirá de mayor continuidad entre sesiones, pasando a realizar de 5 a 6 sesiones semanales. Busca siempre el consejo de un profesional.

Dormir bien: esencial para la pérdida de peso

Descanso. Es un factor clave a la hora de perder peso. La falta de sueño hace que las hormonas que regulan el apetito se alteren. Un buen descanso favorecerá un correcto equilibrio hormonal, junto con la alimentación que nos permitirá ver con mayor rapidez los resultados de nuestro entrenamiento.

Variar el entrenamiento. Debemos introducir ejercicios, variantes o metodologías de trabajo que no utilicemos habitualmente. El cuerpo se acostumbra a los ejercicios y la intensidad de estos, por lo que hay que variarlos con una cierta frecuencia (cada 4-6 semanas), o al menos incrementar su intensidad. Una buena manera de modificar el entrenamiento si permaneces más tiempo en el gimnasio es tomar consciencia de la implicación de los abdominales en casi todas las acciones que realizamos, especialmente en ejercicios o actividades de tipo funcional, con una mayor activación voluntaria al realizar estas actividades incrementaremos el tono de esta musculatura y mejoraremos la postura.

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Entrenamiento ideal para tonificar y aplanar el abdomen

Las sesiones de HIIT, GAP o CORE son ideales para trabajar esta zona. Por eso, es recomendable combinar Cardio (HIIT) con musculación (GAP o CORE).

El trabajo de tonificación abdominal se debe enfocar más hacia la importancia de tener una buena salud general, una musculatura fuerte, con un cierto tono que proporcione, además, buena estabilidad a nuestra columna vertebral. El enfoque estético, aunque pueda ser importante para nosotros, debe quedar en un segundo plano. Por mucho que podamos tonificar el abdomen si el porcentaje de grasa no es bajo, los abdominales no van a verse marcados como podríamos desear. Por lo tanto, realizar cientos de repeticiones y muchos ejercicios para el abdomen, carece de sentido si el porcentaje de grasa no va acorde al objetivo.