Aplicarnos un producto específico tras la exposición al sol es tan importante como hacerlo antes de ese rato. Dar con la fórmula adecuada es cuestión de conocer nuestra piel y escucharla.


Sea cual sea nuestro tipo de piel tenemos que protegerla del sol y darle los cuidados que merece. Y esto incluye, por supuesto, un tratamiento adecuado después de haber pasado esas largas jornadas de playa o de piscina. Eso hará no solo que nuestra piel no sufra los estragos del sol, también que mantenga el bronceado durante más tiempo. Y el aftersun puede ser nuestro gran aliado para lograrlo.

En España, uno de los países con más horas del sol de Europa, nos ha costado años concienciarnos de la importancia de usar protección solar, pero por suerte, cada vez es más complicado encontrar a quien rechace utilizar cremas para protegerse del sol.  Ahora, poco a poco empezamos a comprender también la necesidad de cuidados extra que tiene nuestra piel tras exponerla al sol.

La principal necesidad es la de hidratación. Los rayos del sol son uno de los principales causantes de la aceleración del envejecimiento de la piel. Eso se produce porque los radicales libres hacen que la piel pierda elasticidad y también, como decimos, hidratación.

Por eso es imperativo aplicarse bien la protección solar -haciendo hincapié en zonas como el rostro- no exponerse en las horas centrales del día y después, tras la ducha, aplicar un tratamiento adecuado que además de darle esa hidratación que necesita, calme la piel después de la irritación que le ha provocado el sol.

Cleopatra y el aftersun

Como decimos, el after sun es uno de los cosméticos más útiles en los días de verano, porque esa hidratación, además de mantener la piel sana, nos ayuda a prolongar el bronceado. Pero aunque nos parezca que es un invento relativamente reciente, parece ser que Cleopatra ya lo utilizaba, aunque quizá no de la forma que imaginamos.

Según cuentan los historiadores, la egipcia más célebre utilizaba directamente un ingrediente que milenios después seguimos usando y está muy presente en los aftersun de la actualidad: el aloe vera.

Cleopatra frotaba una hoja de aloe contra su piel al acabar el día y, sabiéndolo o no, lograba así reducir la inflamación. Hoy en día, uno de los muchos usos de la aloe vera en cosmética es precisamente formar parte de formulaciones para tratar la piel al caer el sol y lograr que se calmen.

Y es que ahora, por suerte, disponemos de productos muy variados. Noelia López tiene clara cual es su elección: se va al quizá más clásico, el de la marca Ecran con el bote blanco y el tapón azul, pero hay formulaciones para todos los gustos.

Las hay en formato spray, porque una de las características de los aftersun es su ligereza y que no forman una película sobre la piel, sino que la hidratan y la dejan respirar. Y también hay versiones para casos específicos, como la piel del rostro o las pieles con algún tatuaje.