La hija de Isabel Preysler y Carlos Falcó viajó hasta Marbella para asistir a la boda de Luis Yanguas, considerado hasta ahora como uno de los solteros de oro de la jet, con Maud Von Schreeb, en la iglesia del Canto Cristo de la Vera Cruz. Tamara, digna heredera de su madre, fue una de las invitadas más elegantes, con un marcado tinte clásico y siguiendo todos los protocoles en el vestir que requiere una boda de mañana.
Tamara lució un diseño de Mario Coello, de falda midi azul noche de volantes y un original top en forma de flor en rosa con capa a juego, que acompañó con cartera en el mismo tono que la falda y sandalias nude, de Aquazurra.

Tamara con un elegante modelo de Mario Coello.

Pero el punto fuerte de todo el estilismo fue el gran tocado con flores y plumas, de Mimoki, que coronaba su look. Además, eligió unos favorecedores pendientes de piedras de su amiga, la diseñadora Casilda Finat, de la colección Jade (50 €). El estilismo fue ideado por Cristina Reyes, que también viste a su madre en muchas de sus apariciones públicas.

Coronó su look con un tocado de Mimoki y pendientes de Casilda Finat.

Tamara eligió a Mario Coello, uno de los jóvenes diseñadores españoles con mayor proyección, que ya viiste a mujeres tan dispares como Marcarena Gómez o Nieves Álvarez. Mario estudió moda en Milán en el Instituto Marangoni y pronto fue contratado como asistente de Gianfranco Ferré y de allí pasó a Valentino. También estuvo en los talleres de Elie Saab en Beirut y en el de Giambattista Valli, en París.
Su mujer es contemporánea y sofisticada, pero con una base clásica que viene de su admiración por el maestro Balenciaga, aunque él asegura: «Valentino ha sido quien más ha influido en mí». Un diseñador perfecto para vestir el elegante clasicismo de Tamara.

Tamara no acudió a la gran fiesta de la boda de su padre, pero no quiso perderse la de sus amigos en Marbella.