¿A quién no le gusta pasear por los pasillos de Mercadona en busca de novedades? Unas veces nos sorprenden con bollería irresistible, otras con congelados deliciosos, y en otras muchas ocasiones con cosmética e incluso con suplementos alimenticios. Pastillas de colágeno para cuidar la piel, cápsulas de cola de caballo para combatir la retención de líquidos, sobres saciantes para evitar comer demasiado y controlar la ansiedad… ¡Lo cierto es que tienen prácticamente de todo!

Pero ahora que el verano está a la vuelta de la esquina y estamos en busca de fórmulas casi mágicas que nos ayuden a adelgazar en tiempo récord, no hemos podido pasar por alto un nuevo descubrimiento: los nuevos chicles adelgazantes con efecto reductor. A priori parece increíble que sea posible perder peso solo masticando un poco de goma, ¿verdad? Pues, lo cierto es que estos chicles han causado tanto furor que ya están agotados en muchos de los supermercados de la cadena.

Mercadona agota los chicles adelgazantes que prometen reducir grasa del abdomen

En línea con su constante interés por la innovación, Mercadona ha lanzado unos chicles que se han convertido en todo un fenómeno viral. Y es que persiguen mantener a raya la báscula y lograr el ansiado vientre plano masticando únicamente dos unidades al día. Pero… ¿Qué contienen para lograr este objetivo? Principalmente zinc y probióticos, dos ingredientes que favorecen el metabolismo de la grasa acumulada pero también la síntesis de los macronutrientes.

Los dos chicles recomendados, que tienen sabor a menta, hay que masticarlos (juntos o por separado) durante un tiempo mínimo de seis minutos. Y ojo, porque no se recomienda superar esta dosis, ya que puede tener efectos laxantes. ¿Su precio? 3,95 euros cada caja de 30 chicles.

Hay que seguir siempre una alimentación equilibrada y saludable

Como te imaginarás, los chicles de Mercadona no son milagrosos. Por ello, si quieres lograr resultados eficaces y visibles, deberás acompañar su consumo con hábitos saludables. Recuerda seguir siempre una alimentación equilibrada y baja en grasas saturadas, y practicar ejercicio físico de forma regular.