Son muchos los beneficios de meditar. Si nunca lo has hecho, no pienses que es tan complicado… Te damos los tips para principiantes


Está demostrado que meditar ayuda a reducir el estrés, a calmar la mente y a controlar las emociones. Por ello, no es extraño que esta práctica tenga cada vez más adeptos. Empezar es muy sencillo, solo hay que quitarse de encima excusas del tipo “no tengo tiempo” o “soy muy nervioso, no creo que pueda” para que la meditación nos cautive y nos ayude a llevar mejor nuestro día a día. Gracias a ella lograremos estar más serenos, dormiremos mucho mejor y, por ende, estaremos más felices (y menos enfadados con el mundo). Si aún no te has iniciado en la práctica… quizás ahora un buen momento. El 21 de mayo se celebra el Día Meditación y  equipo de Morphée nos enseña cómo hacerlo con los trucos muy sencillos para meditar, aunque nunca lo hayas hecho. Toma nota…

Para ‘arrancar’, Guillaume Barathon y Charlie Rousset, de Morphée, han diseñado un plan con el que cualquiera de nosotros puede iniciarse en esta técnica con la que empezaremos a construir una nueva energía interna que aporta beneficios a todos los niveles.

Los mejores tips y más sencillos para comenzar a meditar

Buscar un lugar tranquilo es una de las claves para empezar a meditar. Sin ruido, aquel en el que no nos puedan molestar durante un rato y donde no haya ningún tipo de posible desconcentración. Puede ser en el dormitorio o en la naturaleza/un parque cercano a nuestra casa… y siempre desconectando los objetos que puedan interrumpir nuestra concentración (móvil, portátil, tablet…).

Respiración controlada para una relajación completa. Hay que concentrarse en nuestra respiración y dirigir la atención al flujo de aire que entra y sale por la nariz mientras inhalamos y exhalamos. Una buena respiración, además de oxigenar mejor el cerebro, ayuda a mantener una buena postura.

Elegir una postura cómoda. Lo ideal es la posición de loto (si te cuesta, puedes ayudarte de un cojín), pero también podemos estar sentados en una silla o sofá, incluso tumbados… pero siempre con la espalda recta, sin tensiones, que el cuerpo esté lo más relajado posible, especialmente los hombros y brazos, pero también los ojos, la boca, las manos, las piernas, los pies…

Empieza poco a poco. Al principio no tenemos que estar mucho tiempo meditando. Si es nuestra primera vez, lo ideal es ir aumentando el tiempo a medida que nos vamos introduciendo en la práctica. Podemos empezar con tan solo 2-3 minutos. Al día siguiente 4, luego 5… e ir aumentando progresivamente el tiempo que le dedicamos hasta 8 o 20 minutos, según la disponibilidad.