Sabemos qué necesitas para disimular las arrugas de tus ojos y así rejuvenecer tu mirada. Te contamos cómo hacerlo. ¡Es facilísimo!


Las arrugas y líneas de expresión en nuestros ojos son, sin duda, uno de los grandes cambios que notamos una vez pasada una edad. Victoria Beckham tenía claro que para evitar que esta zona acabase marcada por los signos del envejecimiento, debía intentar sonreír lo menos posible. Y lo llevó a cabo. La diseñadora británica estuvo varios años sin esbozar ni una leve sonrisa delante de las cámaras. Un secreto de belleza un tanto insólito que ni de lejos te vamos a proponer. Es cierto que cuando nos reímos, movemos muchas de las partes de nuestra cara (frente, ojos, mandíbula…) y que al ejercitar estos músculos, las líneas de expresión se hacen cada vez más profundas y marcadas. Sin embargo, si lo que buscamos es disimular nuestras arruguitas de los párpados y rejuvenecer la mirada, el truco está en un buen maquillaje con el que puedas reír a carcajadas y seguir estando divina.

Las arrugas son naturales. Eso es lo primero que debemos tener en cuenta. Querer eliminarlas por completo de nuestra piel es, a parte de extremadamente caro, un imposible. Las arrugas existen sí, pero no debemos martirizarnos con ellas. Lo que sí que podemos hacer es intentar disimularlas, darle otro aspecto. Y eso se consigue gracias al maquillaje.

El maquillaje que hará que nuestra mirada parezca más joven

Una de las grandes expertas en ocultar su arruguitas de los párpados a través de maquillaje es Vicky Martín Berrocal. La diseñadora y colaboradora de televisión siempre apuesta por el mismo make up y consigue resultados espectaculares. Para ello, se inspira en la técnica de medicina estética foxy eyes que, a través de unos hilos dispuestos en la frente y en la sien, se consigue elevar la ceja y estirar también la parte externa del párpado superior. Ella no se introduce ningún hilo tensor en su piel, pero sí que imita, brochazo a brochazo, lo que estos consiguen.

No hay más que usar una paleta de sombras marrones, ocres y terracotas (que son las que mejor disimulan las arrugas y más profundizan nuestra mirada); y con ella pigmentar nuestros párpados y la línea inferior de nuestros ojos, intentando buscar un resultado difuminado. Un degradado en tonos otoñales que, unido a una buena máscara de pestañas y a un poco de eyeliner negro, consigue darle un aspecto mucho más joven a nuestra mirada. Fácil, sencillo y muy efectivo.