Todas queremos una piel impecable y uniforme, pero si tienes la piel grasa, es probable que estés familiarizada o incluso hayas experimentado comedones


Todas queremos una piel impecable y uniforme, pero si tienes la piel grasa, es probable que estés familiarizada o incluso hayas experimentado comedones, un tipo de acné que se genera por la obstrucción del poro y que se manifiesta en forma de protuberancias blancas o del color de la piel que se forman debajo de la dermis. Pueden aparecer en cualquier parte de la piel, pero los verás más comúnmente en la cara, el pecho, la espalda y los hombros. Patricia Rúa, responsable de imagen en Nezeni Cosmetics, nos cuenta cómo diferenciarlos y cómo deshacernos de ello.

Los tipos que hay y qué hacer según el que sea

Primero, deberíamos diferenciar entre los tipos de comedones, que pueden ser puntos negros o puntos blancos. En el caso de los negros, son comedones abiertos que se desarrollan cuando un tapón de células de la piel y el exceso de grasa quedan atrapados dentro de los folículos pilosos. Al estar expuestos al aire, se oxidan y se vuelven de color negro.

Los blancos son comedones cerrados que aparecen cuando el poro está obstruido con células muertas y sebo. Por encima del poro hay una fina capa de piel que hace que la cabeza sea ligeramente blanca o carnosa, ya que el tapón no está expuesto al aire. Es por eso que coloquialmente se les llama puntos blancos a pesar de que no tienen una cabeza visible que se pueda reventar. Si intentas reventarlos, o las bacterias penetran en el folículo, un comedón puede convertirse en granos inflamados o acné inflamatorio. Cualquiera de ellos puede aparecer en la piel acompañado o no de acné más severo.

Cómo eliminar los comedones

Es cierto que los comedones cerrados pueden desaparecer por sí solos sin tratamiento alguno, pero generalmente no es así e incluso si lo hacen, puede llevar semanas o meses hasta su completa desaparición. Si no se tratan, pueden empeorar volviéndose rojos, dolorosos y más difíciles de tratar. Además, tienen tendencia a reaparecer después de que finaliza el tratamiento.

Lo que nunca hay que hacer es estrujarlos, pues solo se conseguirá irritarlos, inflamarlos y con el tiempo se convertirán en pápulas o pústulas rojas sensibles al tacto. En cambio, sí debemos destapar los poros, reducir el exceso de grasa en la piel y eliminar las bacterias perjudiciales. Para ello, Patricia Rúa, responsable de imagen de Nezeni Cosmetics, nos sugiere seguir estos sencillos pasos:

  1. Llevar a cabo una correcta limpieza facial, por ejemplo con agua micelar, para retirar el exceso de grasa y suciedad en la piel.
  2. Exfoliar el cutis con regularidad, ayudando a eliminar células muertas de la epidermis para mantener los poros limpios y sin obstrucción.
  3. Utilizar únicamente cosméticos no comedogénicos, con menos posibilidades de provocar brotes u obstruir poros, como la crema facial hidratante de aloe vera de Nezeni Cosmetics.
  4. Probar con el peróxido de benzoilo o el resorcinol. El primero es un clásico para combatir el acné, matando las bacterias que a menudo alimentan las espinillas, y el segundo, es muy útil para eliminar las células muertas de la piel escamosa.
  5. Consultar la posibilidad de tratamientos eficaces pero no invasivos como pueden ser la crioterapia o la microdermoabrasión.
  6. Recurrir a remedios caseros como la mascarilla de tomate (que contiene ácido salicílico de forma natural), el jugo de limón por sus propiedades antioxidantes, el aceite de árbol de té que es la alternativa natural al peróxido de benzoilo y el ácido salicílico, o el vinagre de manzana, que seca el comedón y ayuda a que se cure más rápido.

Para prevenirlos, Patricia Rúa nos da tres consejos principales: “Cuidar la alimentación evitando grasas procesadas y alcohol sobre todo, no tocarse la cara constantemente y hacer ejercicio habitualmente para aumentar el flujo sanguíneo”.